Navegando la incertidumbre. 3 maneras de atravesar este mar revuelto.

personas navegando la incertidumbre (un barco en medio de una tormenta con varias personas a bordo).
Navegamos la incertidumbre, pero en toda tormenta hay un rayo de Luz que nos permite al menos ver algo con claridad…

¿Estamos navegando la incertidumbre?

Y… yo diría que sí. Nos vemos todos navegando la incertidumbre y hacemos lo que podemos.
Ya que esta sensación de inseguridad ante lo que sucede y el miedo a lo que sucederá es visible, palpable y obvia en las conductas observables en la sociedad.

Como cada uno de nosotros es un ser único, cada persona ha desarrollado sus propias estrategias para enfrentarse a lo desconocido.

Aquí te presento 3 propuestas para inspirarte cuando tu reacción a tantos cambios abruptos te envuelva en la parálisis o la evasión.

Uniendo la Ciencia y el Arte, me gusta la metáfora de la nave, del barco, de navegar, como si tu vida fuese inmenso océano, tu organismo (campo electromagnético, mente, cuerpo, emociones, alma y espíritu para los creyentes) la nave, y tú el capitán de esa nave…

Y vas piloteando hacia ese destino (puerto) al que deseas llegar.

Al salir habías imaginado no solo el destino, sino también tenías ciertas ideas de cómo sería el trayecto.

Así que tomaste decisiones basándote en estos cálculos de «navegación».

¿Te suena?

Nuevas leyes de «navegación» (y hay que hacer los trámites).

Nuevas formas de navegar (y hay que adaptarse rápidamente).

Las repentinas obligaciones de dirigirse a otros puertos (y tú querías ir a ése).

La maquinaria de tu nave estaba adaptada para ese viaje en concreto (y en medio del mar no tienes acceso a implementar las nuevas tecnologías para tu nave),etc.

¿En serio me van a multar en medio de la tormenta?

Tiempo necesario: 10 minutos

Aquí una pequeña guía que puede servirte de inspiración:

  1. ¿Cómo navegar la incertidumbre cuando hay miedo?

    Un aspecto positivo de esta emoción maravillosa.

  2. ¿Cómo atravesar la incertidumbre cuando te paralizas?

    Una reacción que puede ser útil: frenando la nave.

  3. ¿Navegando la incertidumbre sin caer en el automatismo?

    Las reacciones automáticas que nos encierran en la jaula.

Como navegar la incertidumbre cuando sentimos miedo:

En la programación que han hecho en tu cerebro, es muy posible que creas que sentir miedo es algo malo.

La sensación de incertidumbre pues, viene de la mano de los cambios y cuando el panorama cambia tan abruptamente y se convierte en una tormenta detrás de otra… aparecen el miedo y la ansiedad.

Así, aproximadamente el 42% de la población en algunos países consume ansiolíticos (datos oficiales en España) y los cálculos estadísticos indican una tendencia al alza de hasta el 24% desde el fatídico 2020.

Claro, a nadie le gusta sentir miedo, así que podemos anestesiarlo muy fácilmente, pues se consiguen como caramelos.

Un día te digo una cosa, y al rato te la cambio, un día te obligo a ir por aquí y mañana en sentido contrario.

Ninguna nave puede funcionar bien cuando se le programan semejantes derivas.

Y tú, como capitán de esa nave y conocedor del mar, no llegas ni a comprender cómo es posible, de qué manera, todo lo que has aprendido en tantos años de navegación, ya no te funciona.

Te ves navegando la incertidumbre.

¡Es como si te hubieran puesto el mar al revés! Las olas ahora vienen por arriba y el cielo ahora está abajo…

¿Cómo seguir navegando cuando tu mapa ya no te sirve?

Antes te decía que el miedo es una emoción maravillosa. Sí, sé que suena contraintuitivo…

¡Claro! Si pudieses contabilizar en un papel cuántas veces en tu vida has escuchado la frase «No tengas miedo», no te alcanzaría la tinta de tu boli para contar las veces que esa frase fue grabada en tu subconsciente.

De tanta repetición, te ha quedado grabado que el miedo es malo y por lo tanto no hay que sentirlo.

Pero el miedo tiene sus ventajas y tal vez te vendría bien recordar:

-Cuántas veces te ha salvado la vida

-Cuántas veces te proveyó del suficiente cortisol y adrenalina para que tengas la fuerza y el coraje de defenderte o escapar del peligro.

-los momentos en los que te has animado a sentirlo y al expresarlo has conseguido compañía, ayuda y consuelo devolviéndote a la confianza.

Podría seguir dándote muchos más ejemplos, sin embargo pretendo volver al tema que nos ocupa hoy, navegando la incertidumbre:

Una de las virtudes del miedo que puedas estar sintiendo ante tantos cambios, es que éste, por su natural proceso neurofisiológico:

aumenta tu capacidad perceptual

Sí, todos tus sentidos aumentan su capacidad.

Ves mejor, hueles mejor, toda tu piel responde a las señales medioambientales filtrando información a gran velocidad.

Todos tus sentidos (vamos por unos cuantos más de los 5 que te enseñaron en el colegio) se convierten en tus aliados.

Con tu miedo aparece un ejército de aliados para navegar por las tormentas, que no están activos cuando la mar está tranquila…

Se activa tu intuición

Y así accedes a esos tesoros con los que has venido a este mundo para guiarte en la oscuridad de las tormentas como el mejor experto del mundo en navegación de crisis ( y está en ti, eres tú, pero no te lo habían dicho).

Lo que te metieron a pura repetición, es que tú no vales como capitán de tu nave, y que es otro el que debe capitanearla…

Si prefieres eso, bien. Eres libre de decidir que te anestesie una bata blanca o cualquier psicópata de turno y timonee tu nave hacia quién sabe dónde.

Pero si quieres que tus miedos se conviertan en tus aliados durante las tormentas, aguanta esa sensación de incertidumbre tan incómoda durante un ratito y agárrate de nuevo al timón, confiando en que tu intuición de hará dar el timonazo adecuado a la situación.

«No saber lo que va a ocurrir» es el estado lógico y natural de nuestra existencia, si no lo has hecho hasta ahora, te sugiero que te hagas amigo de la incertidumbre y la riegues con altas dosis de fe y confianza.

La seguridad no existe. La certeza se esfuma de un momento a otro. ¿Cuántas veces ya has creído en algo en lo que tenías absoluta certeza de que era «así» y te has terminado desengañando?

Entonces, mi sugerencia es que permitas que tu miedo te atraviese unos 90 segundos sin anestesiarlo.

De modo que alcance a activar esa conexión con tu intuición y el resto de tus talentos y capacidades perceptuales.

Y exprésalo en una acción: timonazo, frenazo, aceleración o marcha atrás (lo que te dicte tu intuición). Actúa ese miedo y ya me cuentas lo rápido que se fue de ti.

Al menos inténtalo a modo de experimento y observa lo que sucede.

Como atravesar la incertidumbre cuando te paralizas:

Algunos capitanes, ante ciertos eventos en la mar, deciden parar el motor.

Aunque los otros barcos vayan como locos dando timonazos pa un lao y pal otro sin sentido, los capitanes expertos (experto viene de experiencia, no de libritos universitarios) no atienden el curso de los otros barcos, sino que ajustan el de su propia nave.

Toda su atención está en mantener la integridad del barco y su rumbo original pase lo que pase, solo mirando a los otros para no colisionar.

Y el viejo capitán que ya ha atravesado tantas tormentas, a veces decide pararse en seco. Para recalcular. Para observar dónde y cómo está la nave.

Por eso, no te dejes engañar tanto por tu instinto de manada, creyendo que debes seguir a otros capitanes y hacer lo mismo que hacen todos.

Simplemente porque tu nave es única y tiene requerimientos únicos en cada nueva situación.

Así que si todos aceleran y tu corazón te está diciendo que pares. Para.

No hay nada de malo en parar para recalcular tu rumbo.

¡Muchas veces es lo mejor que puedes hacer!

Sí, tu mente te dirá que eres un inútil, que debes esforzarte, que aceleres como los demás, que eres un bicho raro y no perteneces… y todos los desvaríos de lo que te ha sido programado para debilitarte.

Frenar, parar, detenerse, también pueden ser maneras de afrontar una tormenta según las circunstancias. Y eso te lo dirá tu cuerpo, que es tu amigo.

Así que escúchale, es un guía experto, el mejor, tanto en mares calmas como en la intensidad de cualquier tormenta.

Navegando la incertidumbre sin caer en el automatismo:

Ejecutar rutinas nos produce una ilusión de seguridad. Al repetir una y otra vez tareas de forma rutinaria, crea un contexto conocido y por lo tanto el organismo no nos envía esas señales de alerta ante lo nuevo.

Por ello, muchas personas caen en la conducta casi obsesiva de ejecutar rutinas para calmar su mente.

Evitando sentir esa incertidumbre tan incómoda que trae cada cambio o lo desconocido de lo nuevo, se refugian en repetir una y otra vez las mismas conductas y acciones.

Para darte algún ejemplo, son aquellas que van de vacaciones siempre al mismo lugar, o se mueven siempre en el mismo grupo social sin conocer gente nueva, o pase lo que pase, no modifican en absoluto sus rituales diarios, aunque el contexto y la situación requieran cambiar algo a gritos.

Es otra de las maneras de navegar la incertidumbre y es válida, por qué no, pues cada uno hace lo que puede con sus miedos o su ansiedad.

Pero esta conducta rutinaria, hace que muchos de tus talentos y tus capacidades queden atrapados en una rueda de hámster por falta de uso.

Se desactivan la creatividad y la imaginación. Se desactiva la ilusión.

Van bajando los niveles de dopamina y con ellos va desapareciendo la motivación para seguir el viaje.

Si te ves atrapada o atrapado en estas conductas y sientes como se van apagando tus ganas de seguir navegando…

Pega el timonazo, suelta esas amarras y sal a la mar.

Porque tu nave fue diseñada para navegar, no para quedarse anclada en un puerto, siempre el mismo.

Si la dejas allí, la corrosión la va a volver disfuncional.

Aquí te sugiero que utilices tu memoria (una buena aplicación) no para intentar otra vez lo mismo que en el pasado, sino para…

recordar lo que te entusiasmaba, lo que te «llenaba el alma», aquellas cosas que hacías que te motivaban antes.

Y despacito… un día a la vez… intenta retomar alguna de esas actividades poco a poco, sin forzarte.

¿Cuando eras pequeño te encantaba el deporte?

¿Cuando eras apenas una niña, te hacía feliz bailar?

¿Acaso no estabas plenamente curiosa o curioso en descubrir, explorar y conocer la vida que te rodeaba?

Si te ves en esa rueda del hámster de anestesiar la incertidumbre quedándote en lo conocido, intenta abrirte otra vez a lo nuevo, a explorar, a aprender algo nuevo, a conocer gente, a salir a la mar otra vez.

Y tente paciencia si al principio las olas te estremecen, recuerda que solo tú estás al timón, pero acompañado de un ejército de aliados que viven en ti y son mucho más inteligentes que tú.

Ellos y ellas, son
LA INTELIGENCIA DE LA VIDA QUE HAY EN TI
La vida que eres.

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Bianca Atwell
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