Sí. La música cambia tu percepción. Y utilizar la música para tu bienestar emocional cambiando tu percepción, es uno de los recursos más simples, eficaces y fáciles de implementar.

¿Qué hay en este artículo?
- ¿La música cambia tu percepción de la realidad?
Te explico cómo funciona el sonido en lo que sientes.
- Tomando el sartén por el mango
- Cambio de percepción del entorno físico.
¿Un lugar más grande o más pequeño que lo que realmente es? ¿Más caliente o más frío?
- ¿Cómo se utiliza la música para manipular nuestra percepción?
Supermercados, consultorios, mega-conciertos, política… todos la usan.
- Claves para aplicar la música a tu bienestar emocional.
Cómo hacerlo y qué evitar.
- Ejemplos de utilización.
Situaciones emocionales que puedes mejorar en tu día a día utilizando la música.
- Cuidados básicos para tu aparato perceptual.
Lo que sientes depende de la configuración de tu aparato perceptual en cada momento.
- Más recursos para ti
Libros con ejercicios para entrenar tu percepción y tus emociones.
Cómo la música cambia tu percepción de la realidad
Casi todos conocemos el poder terapéutico de la música, la música como medicina, la música para la relajación y el bienestar o la motivación.
Los cascos con los que vamos escuchando música al caminar por las ciudades para abstraernos o ensimismarnos ante la gran cantidad de estímulos.
Hoy quería acercarte otro de los poderes que tiene la música y al que le prestamos poca atención:
Es la capacidad que tiene de alterar nuestra percepción de la realidad.
Es utilizada sistemáticamente modular nuestra conducta.
Más abajo te describo los casos más comunes.
Sin darnos cuenta, nos dejamos llevar por el estímulo para terminar haciendo lo que otros quieren que hagamos…
Tomando el sartén por el mango…
En estas reflexiones de hoy, vamos a darle una vuelta a este recurso y a utilizarlo nosotros mismos, para nuestro propio bienestar.
Nuestro cuerpo está todo el tiempo trabajando para que podamos adaptarnos a los espacios físicos en los que nos estamos moviendo en cada momento.
Estímulos sensoriales se desprenden también de cada situación que estemos experimentando.
Esos estímulos son señales (imágenes, sonidos, temperatura, presión, etc.).
Al ser decodificadas en nuestro cerebro activan hormonas y neurotransmisores cuya «cantidad y calidad» determinan no sólo nuestras emociones y sensaciones, sino también nuestros pensamientos y conducta.
«-Esa canción me pone triste…» o
«-Esa música me alegra…» son frases que escuchamos y decimos en nuestro lenguaje coloquial.
Un ejemplo de cuando la música cambia tu percepción, pues antes no te sentías alegre…
Todos los músicos conocemos cómo combinar los acordes en nuestras composiciones, para crear un efecto u otro.
¿Pero cambiar con la música la percepción del entorno físico de tal modo que lo que es, nos parezca otra cosa?
La percepción del entorno físico
Sí. Por ejemplo cierto tipo de música puede lograr que un espacio te parezca más grande o más pequeño.
Puede activar selectivamente las áreas cerebrales que regulan el movimiento de nuestro cuerpo y la memoria espacial (nosotros también ecolocalizamos como los delfines).
Quienes se dedican a la acústica en la construcción de auditorios y teatros, o los directores de orquesta, tienen bien entrenadas estas capacidades.
También podemos lograr con la música, que un espacio parezca más caliente o más frío.
El ritmo y ciertas armonías musicales, pueden alterar la percepción del tiempo:
Pueden conducir nuestra atención hacia el pasado o el futuro o lograr que un lapso de tiempo nos parezca más corto o más largo.
«- …¿Ya son las 12? Se me pasó volando la mañana…»
Yo soy de esas que odia ir al dentista. Pero encontré a un odontólogo que me canta al oído cuando me está perforando violentamente una cavidad bucal con ese horrible aparato llamado torno.
De solo advertir que lo toma para introducirlo en mi boca, ya siento la tensión desde mi nervio vago hasta el psoas contrayéndose en pánico.
Pero él me canta.
Tiene música funcional y se conoce las canciones, algo que le ayuda a regularse y que me «contagia» por resonancia, logrando que me relaje, no sienta dolor ni tensión.
Así que después de un par de temas (y un par de agujeros) ha cambiado completamente mi percepción sobre el torno, que pasa de ser un arma dolorosa, violenta, intrusiva y destructiva, a una herramienta de curación y alivio.
Cómo se utiliza la música para manipular nuestra percepción
La publicidad, el marketing, la propaganda, el cine, la TV, el teatro, los supermercados, los consultorios médicos, los centros comerciales, las tiendas, oficinas…
Lugares con música que visitamos cotidianamente, la utilizan estratégicamente para alterar lo que percibimos para modular lo que sentimos y así activar determinadas conductas como «comprar», «quedarse más tiempo», «moverse hacia determinado lugar», «detenerse en un punto», etc.
Sí, duele admitirlo, pero cuando entramos en un centro comercial, somos manejados como ganado a través de diseños sensoriales sin darnos cuenta (inducción subliminal).
La música cambia tu percepción no solo del espacio físico.
Se utiliza también para crear asociaciones entre tus emociones y ese espacio o la marca que te vende sus productos.
Se llama «neuromarketing» y sus técnicas son cada vez más sutiles y eficientes.
Hay estudios que indican que el diseño musical para una tienda puede incrementar las ventas un 9 % con respecto a un local que no esté musicalizado.
Otros mencionan porcentajes altísimos de diferencia en el tiempo de permanencia o en la conducta urgente o compulsiva de comprar.
En estos diseños, se seleccionan listas de reproducción de temas musicales específicos teniendo en cuenta los siguientes factores:
Objetivo:
Generalmente el objetivo es aumentar las ventas, aunque los buenos neuromarketers tendrán en cuenta también lograr un equilibrio entre más ventas, imagen de la marca y mejor experiencia del cliente. Pueden ser objetivos un mayor tiempo de permanencia, o motivar a una compra compulsiva que no permita reflexión…
Perfil del cliente:
No pondrán el mismo estilo musical en una tienda cuyos clientes sean adolescentes, que en un elegante restaurante al que suelen concurrir parejas.
En las tiendas cuyo target es la adolescencia, intentarán elegir música de tendencia y en el restaurante, temas musicales suaves que creen un ambiente relajado para que los comensales permanezcan más tiempo consumiendo.
Volumen:
El volumen debe adecuarse a los objetivos y al contexto.
En una tienda, la música debe permitir entenderse con el vendedor.
En el ámbito de un restaurante, poder dialogar con los camareros.
Si se trata de un megaconcierto, los volúmenes lamentablemente sobrepasan ciertos límites saludables.
Un alto volumen mueve la masa al impactar y activar la capacidad motora para bailar, cantar o aplaudir.
El tempo y el ritmo:
Estas 2 características influyen intensamente en nuestra conducta y emociones.
Los tempos más «rápidos» activan nuestra capacidad motora, para desplazarnos, incluso pueden activar nuestra secreción de dopamina, para que nos sintamos más motivados a la acción (de compra o de desplazamiento) al estar en ese espacio.
Y los ritmos sostenidos logran que por resonancia, se mantenga una conducta determinada.
Estamos expuestos casi permanentemente a estos estímulos diseñados para manipular nuestra conducta.
El marketing sensorial musical es tendencia y se mantiene desde hace muchísimos años refinando sus estrategias.
Si lo utilizan «contra» nosotros…
¿Por qué no aprovechar sus investigaciones y avances
para utilizarlo en nuestro propio beneficio?
Claves para aplicar la música a tu bienestar emocional.
Como ves, hay que tener en cuenta ciertos factores antes de elegir la música con la que vas a hackear tu propio sistema perceptual en tu beneficio.
No ignoraría el hecho de que no toda la música cambia tu percepción para tu bienestar:
Debe tener un componente que no he mencionado antes y que es crucial:
tiene que ser música armónica.
No toda la música (aunque te gusten ciertos temas) es armónica. Por ejemplo, no te servirán estilos en los que los cantantes gritan en vez de cantar, o desafinan. O la composición de ciertos temas incluye acordes inharmónicos que no confluyen con las tónicas o que desencajan los ritmos.
Y ésto es por una cuestión biológica: todo lo vivo tiende a la armonía, regulándose en contra de la entropía. Nuestros cuerpos están en permanente cambio adaptativo buscando equilibrar el caos, y tienden a funcionar de modo óptimo cuando le ofrecemos un entorno perceptual armónico.
Ejemplos de utilización:
Desde el fatídico 2020 y como parte de un proceso con las características de un síndrome post traumático, he venido recibiendo en mi consulta a muchas personas que han quedado adictas a las noticias o a las redes sociales (que propician esta ansiedad).
Solían comenzar su mañana con la necesidad de saber lo que está ocurriendo. Han pasado varios años, pero las secuelas aún impiden su bienestar emocional.
Eres de esas personas que lo primero que hacen al levantarse es encender el móvil o la TV para saber qué está ocurriendo «en el mundo»?
Sugiero iniciar cuanto antes una dieta digital y cambiar este hábito por comenzar la mañana con música. En estos casos, elegir música que te guste, te tranquilice y de alguna manera te mantenga centrándote en el presente.
No elijas temas nostálgicos que te transporten al pasado.
Esa música cambia tu percepción del momento presente.
Comienza un nuevo día y necesitas que tu atención
esté en lo que estás haciendo.
Si te distraes y permites que tu mente se escape
al pasado o al futuro, no será un buen comienzo.
Te vendrán bien temas suaves, a poco volumen o música rítmica.
Suave para el yoga o la meditación o enérgica en caso de que tengas el hábito de hacer otra actividad física aeróbica antes de desayunar.
Para el desayuno, no necesitas música intensa, tu aparato digestivo necesita concentrar mucha energía para procesar los nutrientes. Come tu desayuno sintiendo el sabor de los alimentos creando un entorno musical de tranquilidad.
Desde que nos levantamos por la mañana, hasta que logramos soltarlo todo para dormir…
¿No nos vemos lidiando con cientos de roces o desafíos con la «realidad» que percibimos y nos sentimos mal?
Te propongo que hagas una lista de esas resistencias o roces que vives en tus rutinas diarias.
Para luego musicalizar esos momentos cuando sea posible, de modo que cambie tu percepción de la situación cuando no tienes otro remedio que atravesarla y vivirla.
Ejemplos para esta lista de roces con capacidad de ser modulados con música:
-No soporto escuchar la voz de esa vecina que todos los días habla a los gritos en la calle. Estoy harta de tener que enterarme de todo lo que ocurre en su vida privada.
-Cada vez que voy a tomarme un café, aparece la correveydile de la oficina.
Viene a hablarme mal de otras personas y «me llena la cabeza» de negatividad.
-Cuando voy en el bus (tren, avión, etc.) no puedo concentrarme en leer (estudiar, dormir, meditar, etc.) por los ruidos que hay en el ambiente.
-Mi marido ve series violentas hasta quedarse dormido y no puedo pegar un ojo.
-Mis hijos vuelven del colegio exitados, no paran y mi casa se convierte en un huracán.
-Intento meditar, pero mi mente enseguida se distrae con preocupaciones.
Éstos son solo ejemplos de situaciones que puedan estar afectando tu bienestar emocional de forma cotidiana.
La música bien elegida tiene la capacidad de cambiar.
Ya sea utilizando música ambiental o cascos inalámbricos, estos roces desagradables con la realidad cotidiana pueden desaparecer muy rápido.
Cuidados básicos para tu aparato perceptual
La competencia por cautivar nuestra atención por parte de la política, la publicidad, los algoritmos de las redes sociales, etc. está yendo mucho más allá de nuestros límites biológicos para procesar información.
La infotoxicación, como se ha bautizado este fenómeno está haciendo estragos en nuestras vidas.
Y lo hace a través de recursos subliminales placenteros y adictivos, de modo que
el daño no se note.
Así que vamos a jugar a ser abogados y karatekas.
Como buenos abogados, interponer recursos a esta invasión de nuestra biología es esencial para mantener cierto bienestar emocional y minimizar la intensidad de los roces y desafíos.
Y de la sabiduría de las artes marciales, utilizar los recursos del invasor, en nuestro propio beneficio.
La dieta digital es básica. Si no haces dieta de pantallas…
No sólo irás perdiendo la vista, se irán atrofiando poco a poco tus canales propioceptivos.
¡Hay que salvarlos! Conectan tu conciencia con tu cuerpo y tu capacidad intuitiva.
Irás perdiendo tu capacidad de enfocarte y concentrarte en una tarea, y poco a poco perderás motivación.
Ni hablar de la polarización de ideas, un daño que acaba con sociedades y culturas enteras, y que el diseño de los algoritmos impulsan sistemáticamente.
Tienes la posibilidad de cambiar ciertos momentos de visualización o interacción con algoritmos, por escuchar música que vaya reparando.
¡Hacer música! canturrear mientras trabajas (como hace mi dentista) o descargar en un tambor un momento de rabia, son recursos potentes que puedes utilizar.
Aprender a tocar un instrumento musical «aceita» y regenera áreas del cerebro que destruye la infotoxicación.
Desde hace muchos años, tanto por experiencia propia como por investigaciones de laboratorio sigo haciendo la siguiente afirmación sin dudar:
La Música Salva Vidas
Más recursos para ti
Y si estos temas te interesan y quieres más ejercicios para tu bienestar emocional, sencillos y potentes, dale un vistazo a la serie «Homostesia» de entrenamiento emocional.
Te dejo aquí los enlaces a sus versiones en papel y en e-book para que puedas leer una vista previa de estos libros.
Si estás en Kindle Unlimited, tienes aún unos 20 días para leerlos completos en forma gratuita:
«Homostesia: El Arte de Sentir la Vida».
(Introducción a la auto-regulación emocional)
«Homostesia Vocal»
(Lo que nunca te dijeron sobre tu Voz, la música y las emociones).
Y ya sabes, me tienes aquí a un click en tu WhatsApp o con tu SMS para una sesión online de valoración gratuita (sin cargo para ti) si quieres saber cómo es que te acompañe en tus desafíos.
Puedo ayudarte a activar tus capacidades y talentos brindando recursos y soluciones para resolver esas situaciones que impiden tu bienestar emocional.
Y si vienes a mi estudio en la isla de Lanzarote, ¡también lo haremos con música!

