Galileo, por Leoni

Me gusta la ciencia. Desde muy pequeña he sido la primera en querer experimentar con el jueguito de química y mirar las estrellas con el telescopio de la Asociación de Amigos de la Astronomía.

Pero en vista de que el ser humano no termina de entender que no existe la verdad absoluta, y desesperadamente intenta asirse de respuestas “creíbles”, muchos le están dando a la ciencia una importancia tal, que hasta se la compara con una “nueva religión”.

Teniendo en cuenta que el ser humano está dotado de un aparato perceptual que sólo le deja observar y experimentar un pequeñísimo rango de frecuencias, nadie está en condiciones de decir “yo tengo la verdad”.

La dinámica de la percepción, (recomiendo leer esta nota) nos muestra cómo lo que experimentamos como “real” es sólo una ilusión proyectada por nuestro cerebro. De modo que teniendo en cuenta nuestro limitado aparato receptor de señales electromagnéticas (nuestros sentidos), nunca podemos tener una imagen objetiva sobre lo que vemos y experimentamos, ésta será SIEMPRE subjetiva.

Cada organismo que habita este planeta, tiene su forma individual y única de interpretar la realidad.

La ciencia es una convención. Un método para interpretar la realidad basado en una serie de leyes que organizan las formas de “comprobar” una teoría, a través del método de comprobación científica.

Otras formas de interpretar la realidad y explicar los fenómenos de la naturaleza es la capturada por las religiones.

Pero hay una diferencia abismal: mientras la ciencia declara : “Esto es verdad, hasta que se demuestre lo contrario” (permitiendo los cambios paradigmáticos), las religiones dicen ” Esta es la verdad, y punto.”

Yo quisiera que tomásemos conciencia de la enorme limitación de esta propuesta. Mientras la ciencia permanentemente invita a refutar sus teorías, a seguir buscando e investigando (y por lo tanto a seguir “conociendo”), las religiones nos limitan a escrituras sagradas antiguas, quién sabe cuántas veces manipuladas por el gobernante de turno, a creer en una “única verdad”, cuya oposición o replanteo llega a implicar un “pecado”…plausible de un castigo.

En pocas palabras…o te ajustas al pensamiento único y cierras tu mente a una sola perspectiva (te limitas), o eres hereje, pecador o castigado. ¡Qué feo!

Por eso me gusta la ciencia,  pero no dejo de ser conciente de que ésta, también es un punto de vista subjetivo, porque los científicos son seres humanos con aparatos perceptuales limitados y subjetivos.

Así que “creer que lo que dice la ciencia es así y es verdad”, también es todo un peligro, ya que la mayoría de los científicos viven de financiaciones ofrecidas por determinados lobbies y muchos de sus estudios terminan en resultados tendenciosos que beneficien a su “pagador”. Tomar a la ciencia como a un dogma es tan peligroso como limitarse al pensamiento único.

Así es el caso de la medicina alopática, basada en un error, el de considerar al cuerpo humano como un sistema material y dividido, cuando éste es una manifestación de energía electromagnética, un cuerpo que sólo se hace material ante el acto de la percepción del mismo a través de nuestro aparato perceptual,  que nos muestra una ilusión de “materia”.

Ese error de base, ha llevado a muchos científicos a fabricar medicamentos y miles de tratamientos que atacan los síntomas de la enfermedad, propiciando que ésta siga su proceso, afectando cada vez más al organismo.

Otros errores que veo en las convenciones científicas, es considerar al Planeta Tierra como a un ser inorgánico, cuando ya sabemos que éste se autoregula y demuestra una inteligencia propia de los seres vivos.

James Lovelock
James Lovelock, Teoría de Gaia. Foto Bruno Comby.

Hay una tendencia en la ciencia materialista a no considerar la unidad. Y por ello vemos noticias como que el movimiento de las placas tectónicas (movimientos sísmicos), no tiene relación con el clima…o que las explosiones solares y las tormentas geomagnéticas no tienen relación con los terremotos…

Es hora de que tanto los de “a pie” como los científicos comencemos a entender a los sistemas en su unidad y complementariedad con el resto de los sistemas, y abandonar esa idea de dividirlos en “partes” individuales, porque es obvio que todo está interconectado y esta realidad holística ya la ha demostrado la física cuántica hace muchos años.

También he observado una gran cantidad de webs y blogs que empuñan la bandera del escepticismo. Estos sólo “creen” que la verdad está en la ciencia y denostan toda idea espiritualista o cualquier punto de vista que no coincida con la ciencia convencional.

Se necesita cierta dosis de curiosidad y hasta fe, en que las cosas pueden ser diferentes a como nos las muestran, simplemente para seguir adelante, para  no quedarnos estancados en las “verdades absolutas” que nos venden todo el tiempo.

Así que la ciencia es también, sólo un punto de vista de la realidad y no es en absouto una verdad dogmática y creible…

…hasta que se demuestre lo contrario…

La Ciencia es sólo un punto de vista.
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