Inteligencia Vegetal. Dra. Monica Gagliano.

La inteligencia vegetal es otra de las formas de comprender a todo lo vivo en nuestro planeta.

Y he aprendido mucho con ella y con sus investigaciones:

Es simplemente hermosa.

Inteligencia vegetal. Dra. Monica Gagliano
Dra. Monica Gagliano en su laboratorio del Centro de Biología Evolutiva de la Universidad de Western Australia.

Ama a la naturaleza y a todo lo vivo, y parece impregnada de ganas de vivir de la cabeza a los pies.

Es la Dra. Monica Gagliano, investigadora en el Centro de Biología Evolutiva de la Universidad de Western Australia.

Y me encantan sus investigaciones, tanto en los entornos marinos como en los terrestres.

Sobre todo, sus estudios sobre la comunicación entre vegetales y su reciente publicación sobre los sonidos que emiten las raíces del maíz.

Inteligencia vegetal pdf

Tuve que andar navegando un poco para encontrarles el paper de este trío espectacular de Gagliano, Mancuso y Robert, completo.

Buceando en la red pude encontrar un PDF de descarga gratuita, así que si les interesa saber un poco más de bioacústica y comunicación vegetal, este sería un excelente comienzo: Entendiendo la comunicación bioacústica

Este equipo de investigación, utilizó un microescaner láser con un vibrómetro Doppler, para grabar los «clicks» que hacen las raíces del maíz, comprobando que las raíces de plantas vecinas se inclinan hacia esos sonidos cuando los científicos los reproducen.

Y también que se inclinan e intentan acercarse a sonidos similares a esos clicks.

Muchos investigadores ya han demostrado con experimentos distintos sistemas de comunicación vegetal como la de transmisión entre plantas y árboles de señales químicas volátiles para advertirse unas a otras de la presencia de depredadores.

Hasta ahora se había mantenido cierto escepticismo en aceptar que las plantas también utilizan sonidos para comunicarse.

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Corte longitudinal del ápice de una raíz. Aquí vemos una magnificación de 10x. (1) Meristema apical de la raíz; (2) Columela de la caliptra, se observan las células (estatocitos) con estatolitos; (3) Porción lateral de la raíz; (4) Células muertas de la caliptra que se desprenden; (5) Células de la zona de elongación.

Se tildó de «idiotas» a quienes ponían grandes altavoces en sus campos de cultivo, reproduciendo música para estimular el crecimiento de las plantas, y de mucho más «idiotas» a quienes hablan a sus plantas.

En la actualidad la inteligencia vegetal es innegable.

Pero lo cierto es que esta actitud escéptica en el entorno científico está velada de una arrogancia que no es necesaria en absoluto y que en muchos casos resulta un obstáculo para la investigación.

Cada año que pasa compruebo cómo van quitando sus artículos de escepticismo (se ven avergonzados y tienen que borrarlos) en la medida en la que las editoriales científicas más respetadas y que suelen utilizar un equipo técnico experimentado para contrastar los papers, van publicando nuevos hallazgos.

Que las frecuencias con las que se comunican las plantas (infrasonidos y ultrasonidos) no entren en el rango auditivo humano (aprox. entre 20 a 20.000 ciclos por segundo), no quiere decir que esos sonidos que ellas utilizan no existan…liberarse de prejuicios.

A estas alturas de la física, sabemos que todo vibra y produce sonido si el medioambiente permite la transmisión de las ondas sonoras.

Y en términos energéticos, a una planta le cuesta mucha menos energía emitir sonidos que emitir señales químicas.

Como sabemos que la naturaleza es muy económica, lo más extraño sería que no tuviesen sensores y emisores muy definidos.

Los vegetales tienen sensores auditivos (sensores de vibración).

Aunque éstos no tengan por qué ser parecidos a los oídos humanos o a los oídos animales. La membrana de las células vegetales reacciona a la vibración, como cada una de nuestras células humanas también lo hace.

¿Cómo escuchan las plantas?

¿Con qué aparatos reciben o emiten señales sonoras?

Estudios de inteligencia vegetal. Organo de Johnston en una imagen macro.
Organo Johnston en una vista macro

Los mosquitos y la mosca de la fruta, tienen un dispositivo celular ultrasensitivo a las vibraciones llamado «órgano Johnston» en sus antenas.

Los ofidios utilizan sus mandíbulas como receptores de frecuencias vibratorias con una sensibilidad imposible para el ser humano…

Pero si «escuchamos» un poco a la física y entendemos que todo lo que existe en el universo son partículas vibrando a distintas frecuencias y que todo en el universo está unido e interconectado en ese campo de vibración…

Aquí en nuestro planeta Tierra, cuya resonancia Schumann vibra desde la corteza hasta la ionosfera, es lógico que todos los seres vivos se comuniquen a través de la vibración y por lo tanto del sonido.

Ya hemos visto en los microscopios electrónicos la reacción de las células a la música, y cómo absolutamente todo lo vivo está sometido a la dinámica de las ondas vibratorias.

Lo que me gusta de la Dra. Monica Gagliano es su actitud de apertura, de humildad y la pregunta que ella misma se hizo y que fue el arranque de la investigación:

-«…Un día estaba trabajando en mi huerta y me pregunté si las plantas serían también sensitivas al sonido y me dije a mí misma: ¿Por qué no?…»

Percepción vegetal

Porque muchos escépticos se habían burlado de los pioneros como Cleve Backster (el enlace te lleva al PDF «Evidence of primary perception in plant life, uno de los estudios más llamativos) que hablaban de la percepción sensorial de las plantas, y sugería una vida emocional de las mismas.

Así se han burlado una y otra vez de todos esos valientes que no esperaban el reconocimiento académico, sino despejar sus propias dudas existenciales.

Y Monica solo siguió sus instintos, a pesar de que trabaja y es responsable de un área importantísima en la Universidad de Western Australia.

Esa expresión que partió de una simple inspiración, y la actitud de apartar completamente cualquier prejuicio antes de comenzar una investigación, la llevaron al éxito en sus hallazgos y que éstos fueran calificados de «científicos» por las revistas más respetadas.

Inteligencia para sentir el entorno

En Enero de este año, un equipo de investigación de la Universidad de Oxford nos anunciaba que el césped y las plantas de guisantes, saben cuándo las plantas vecinas se están quedando sin agua suficiente.

Comienzan a cerrar los poros en sus hojas, aún cuando ellas tengan toda el agua que necesitan.

Solo después de unas horas, los vuelven a abrir cuando notan que la sequía no ha llegado hasta ellas.

Y si quieres reirte un poco y conocer más sobre Inteligencia vegetal, te dejo este vídeo de una de mis conferencias:

VIDEO DE PLANTAS ENTEÓGENAS: INTELIGENCIA VEGETAL