En todos estos últimos años hemos hecho hincapié en nuestra evolución como seres humanos, rompiendo paradigmas y observando las diferencias entre nuestro ancestro primate más cercano y nosotros.

Pero nos hemos olvidado que nuestro animal, el animal humano, es el que rige nuestra conducta, y tanto que lo hace instintivamente, que también es al que apelan las estrategias de manipulación. Todo ello, sin que nos demos cuenta, pues nuestras conductas animales llevan tantos millones de años allí, que ya se han automatizado.

El Animal. Bianca Atwell.
Bianca Atwell flexionaba sus brazos y realizaba movimientos extraños, representando a su personaje de "El Animal".

Somos animales. No hemos dejado de serlo en millones de años de evolución, y no dejaremos de serlo porque es nuestra naturaleza.

Somos primates, mamíferos, gregarios y seres de manada, y nuestra conducta cotidiana está regida por las reacciones instintivas a los cambios medioambientales.

Percibimos la realidad con nuestro aparato perceptual (único en cada uno de nosotros y con sus propias características), y gran parte de la información que recibimos se procesa sin que seamos capaces de discernir el cómo, el cuándo y el por qué.

El animal humano dirige nuestras reacciones a los sucesos cotidianos, en un patrón de prioridades que tienen que ver con nuestra supervivencia. Las zonas que se mantienen más alerta, tienen que ver con la comida, con la reproducción, con el estado del clima, con el territorio.

Fue un momento mágico, en el que la artista gruñía, masticaba, olfateaba y se rascaba como se rascan los humanos (cuando no los ve nadie...)

Estas reacciones de nuestro animal están grabadas en el ADN de cada célula, y solo cambia la manera en la que las máquinas moleculares leen el código genético.

Las formas en las que se lee el código y luego se reinterpreta en proteínas, son moduladas por nuestros pensamientos, por la educación recibida, por las experiencias de vida y por el contacto con la información, que también puede interpretarse como in-formación, ya que vamos formando nuestro cuerpo y devenir, de acuerdo a cómo recibimos y procesamos individualmente la información que nos llega del exterior.

En estos momentos de cambios extremos, de cambios estructurales en el planeta Tierra, el animal humano reacciona como cualquier organismo: intenta adaptarse lo mejor posible para sobrevivir.

No le sirven ya los patrones de conducta que ha llevado en los últimos años, debe cambiar (con el cambio global) debe flexibilizarse, salir del molde para tomar uno nuevo. Las especies con mayor capacidad de adaptación, son las que sobreviven a los cambios.

Y el animal humano tiene una ventaja. Es un ensayo relativamente nuevo de la naturaleza, una especie que ha venido dotada de gran capacidad de adaptarse a los cambios medioambientales.

Pero, esa gran capacidad solo puede desplegarse si el organismo se encuentra con las condiciones como para realizar una homeóstasis adecuada.

Esto significa que debe estar correctamente conectado con la naturaleza. Con las  plantas, con los demás animales, con toda la biomasa, sin interferencias.

Porque la Noosfera, la mente del PlanetaTierra, el campo no local de información para la sincronización de la biosfera (todo lo vivo en el planeta), envía y recibe las señales a través de los seres vivos, de una forma mucho más directa y eficiente que cuando vivimos en cuidades donde los campos electromagnéticos (fundamentales para la transmisión de señales de sicronización evolutiva) están en sus valores homeostáticos (en valores cercanos a un punto de equilibrio).

En estos tiempos de cambio, puede resultar tremendamente traumático para el animal humano, mantenerse con las mismas conductas que ha llevado a cabo años atrás. El cuerpo del animal grita, porque recibe las señales de las fuerzas naturales que le empujan a cambiar, a acompañar los cambios medioambientales. Pero muchos de nosotros hemos dejado de escuchar al cuerpo, y otros, siquiera nunca se han puesto a escucharlo, no saben que existe una comunicación entre todas las especies que viven en nuestro cuerpo y nuestra individual consciencia del “yo”.

Pues existe, y es fundamental. Es una función natural que puede ser interceptada cuando se captura nuestra ATENCION.

Vivimos en sociedades de consumo, de información manipulada y estratégica, que nada tiene que ver con la información vital, sino todo lo contrario. Los mensajes que recibimos día a día, encierran al animal humano en una jaula perceptual.

El mamífero cuando se despierta por las mañanas, lo primero que hace es ir a beber agua y exponerse a la luz solar, para coger el 34% de energía vital que necesitará para el resto de la jornada. Luego se alimentará y realizará sus funciones sociales como todo animal gregario.

Pero muchos de los humanos, comienzan el día desayunando directamente, y conectándose a las redes de información, saltando los pasos fundamentales:

-Beber agua.

-Absorber energía de las fuentes electromagnéticas. Cuyo proceso sólo se dispara eficientemente cuando el cuerpo está bien hidratado.

-“Sentir” cuáles son las condiciones medioambientales.

Cuando el animal comienza el día con este proceso, recibe la información de la Tierra y además de toda la biomasa, que se auto-regula. Comunica luego su “estado” a la manada, y ENTRE TODOS logran un equilibrio de supervivencia y de adaptación a las condiciones actuales.

Si no nos predisponemos al cambio, nos podemos partir como una caña de bambú que decide permanecer firma a la corriente del río. No. La caña de bambú se hace flexible en el momento en el que recibe la corriente, se adapta a su dirección e intensidad.

Del mismo modo el animal humano está dotado de esa capacidad de adaptación, siempre y cuando su nuevo neocórtex no le impida flexibilizarse. El pensamiento rígido, las rutinas, el temor a los cambios y el no escuchar al propio cuerpo, representan conductas que llevan a la no supervivencia.

El cambio ya está aquí, y el animal humano se está adaptando. Lo hacen todos los seres vivos del planeta, y en la medida en que nos permitamos experimentar nuestros instintos, recuperar la ATENCION CONSCIENTE, y disponernos a cambiar como lo hace la Tierra, estaremos más sanos y el impacto de este cambio de era planetaria será más fácil de sobrellevar.

El Animal Humano.
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