Mónica Pérez, investigadora del SECAC.
Mónica Pérez, investigadora del SECAC.

Mónica Pérez es bióloga y trabaja en una ONG sin ánimo de lucro, la  Sociedad para el Estudio de los Cetáceos en el Archipiélago Canario (SECAC).

La SECAC es una organización científica y conservacionista, fundada en 1993, cuyos fines son promover y realizar proyectos de investigación, la conservación de los cetáceos y su hábitat natural, y la divulgación de los valores relacionados con la presencia de estos animales en las Islas Canarias.

Bianca Atwell: Mónica, la ONG en la que trabajas es la encargada de la obtención de información biológica de los cetáceos varados en las islas. Recientemente han aparecido algunos delfines varados en Fuerteventura y en Lanzarote, unos cuatro en total que tengo contabilizados, uno de ellos, una hembra adulta varada en Playa Quemada. ¿Cuál es el resultado de las necropsias de estos animales?

Mónica Pérez: La SECAC, como bien dices, es la entidad integrada en la red de varamientos de Canarias responsable de prestar asistencia técnica y gestionar los casos de varamiento de cetáceos que ocurren en las islas orientales del archipiélago (Lanzarote e islotes, Fuerteventura y Gran Canaria). Hay que decir que más del 65% de los animales que varan en las islas mueren por causas naturales.

Y de los animales que mueren por algún tipo de intervención humana, destacan los casos de muertes por colisión con embarcaciones, contaminación acústica (como las desgraciadamente conocidas muertes masivas de zifios relacionadas con maniobras militares), contaminación por residuos sólidos e interacción con pesca.

Delfín listado hembra, varado en Playa Quamada.
Delfín listado hembra, varado en Playa Quamada.

El último caso acontecido en Lanzarote, el caso que comentas de Playa Quemada, era una hembra de delfín listado que, aunque aún estamos pendientes de los resultados del análisis patológico que se está llevando a cabo en estos momentos, parece haber muerto debido a factores naturales.

El animal estaba muy parasitado y débil, lo que le hacía padecer numerosas infecciones en órganos vitales. Fue una lástima descubrir durante la necropsia que era una hembra gestante con un feto en su interior de aproximadamente 3 meses.

Bianca Atwell: Mike Bossley, que lleva 24 años estudiando a los cetáceos y pertenece a la Sociedad de Conservación de Cetáceos de Port River, en Australia, ha documentado varios casos en los que se ve a delfines salvajes imitando las piruetas que les hemos enseñado a estos animales en los delfinarios y parques acuáticos. Como estos comportamientos no tienen una ventaja evolutiva ni de adaptación ¿por qué crees que esta práctica se transmite culturalmente a las manadas salvajes?

Mónica Pérez: El Dr. Bossley de la WDCS ha encontrado estas pautas de comportamiento imitativo en una población cerrada de delfines mulares en Port River. Parece ser que en el transcurso de sus investigaciones observó a una hembra adulta que desarrollaba una actividad comportamental atípica en animales en libertad que consiste en desplazar su cuerpo prácticamente fuera del agua y hacia atrás, sustentado por movimientos continuos y enérgicos del pedúnculo caudal.

Posteriormente observó este mismo patrón en otros individuosde esta población, principalmente animales jóvenes. Es cierto que se puede considerar una trasmisión cultural dado que es un comportamiento aprehendido que se trasmite a otros individuos de la misma población, y podría resultar curioso ya que como bien dices, a priori, no aporta ningún beneficio adaptativo o evolutivo al individuo.

Sin embargo, el animal que inicialmente desarrolló este patrón de comportamiento en libertad, había pasado varios meses en cautiverio cuando era una cría fue allí donde incorporó esta acrobacia a su patrón comportamiento.

Al integrarse nuevamente en la población salvaje, la pauta aprendida fue imitada por otros individuos de su mismo grupo, lo cual no es extraño ya que los delfines son animales muy sociales que viven en grupos normalmente familiares, donde las crías imitan todas las pautas comportamentales de los adultos que los integran.

Y es un aprendizaje no selectivo, es decir, las crías parecen realizar esta especie de acrobacias por mera imitación de los adultos de la manada. No podemos obviar que, aunque estas pautas no parezcan tener beneficio evolutivo o adaptativo, los cetáceos son animales mamíferos, y como tales, la progenie utiliza el juego como una parte importante de su aprendizaje en cuestiones básicas como la búsqueda de alimento, la comunicación o la socialización.

Personalmente pienso que manteniendo a esa población en estado salvaje sin contacto con animales reintroducidos, ese comportamiento evolutivamente tendería a desaparecer, porque como apuntas al principio, no aporta beneficio alguno a la población ni a la especie.

Bianca Atwell: La ONG en la que trabajas pretende que en Canarias tengamos un mar sostenible, sin embargo muchas personas se preguntan el por qué de la existencia de nasas criaderos en nuestros mares para la producción industrial de pescado. ¿Cómo se entienden estas instalaciones en una región que fue declarada “Reserva de la Biosfera”?

Mónica Pérez: Las jaulas de cultivos marinos como las entendemos actualmente, surgen como un recurso industrial de producción de pescado y marisco destinado mayoritariamente al consumo humano, ante el agotamiento por la sobreexplotación continuada de los stocks y caladeros de pesca a nivel mundial.

Una vez más, el hombre agota los recursos naturales y se ve obligado a buscar una alternativa para poder mantener el nivel de consumo alcanzado en las últimas décadas. La situación óptima tendría que pasar por haber hecho un uso sostenible de los recursos pesqueros naturales, pero el colapso de la producción natural que llevó al cierre de muchos caladeros en todo el planeta, comenzó hace ya décadas, y por desgracia, va en aumento.

Por tanto, y sin con ello querer decir que esté a favor de las granjas de cultivo, entiendo que hoy por hoy, son una alternativa a la pesca extractiva, actividad que desde ningún punto de vista es viable ante la escasez actual de pescado en los mares.

Pienso que la clave radica en gestionar adecuadamente las instalaciones acuícolas, respetando la normativa vigente y garantizando que el impacto ambiental sea mínimo y reparable en las zonas afectadas por la instalación. Por ejemplo, existe legislación que regula la distancia mínima a costa, la profundidad mínima, la columna de agua que debe quedar entre el final del copo y el lecho marino para garantizar la dispersión de los residuos, la calidad y biodegradabilidad de los piensos que se utilizan…

Además, es imperativo que como paso previo a la instalación de explotaciones acuícolas, y como recoge la Ley de Pesca de Canarias, exista un Plan de Ordenación de la Acuicultura (a nivel insular), que determine qué capacidad de carga tiene el entorno marino y cuáles son las zonas del litoral aptas y no aptas para su ubicación.

Por desgracia, al igual que sucedió en el medio terrestre, la tendencia parece ser primero “construir” y luego darnos cuenta de que se ha sobrepasado la “capacidad de carga”. También creo que debemos tomar consciencia de la importancia de consumir pescado de forma responsable, ya sea de origen extractivo o de cultivo, porque es intolerable la cantidad de toneladas anuales de pescado apto para consumo humano que terminan en la basura, como sucede con el resto de productos alimentarios, principalmente en los países que nos auto denominamos “del primer mundo”.

Bianca Atwell: A Lanzarote se han acercado algunos investigadores en comunicación interespecies con la intención de hacer música con los cetáceos, algo que la ONG entiende como una invasión y un acto que puede ponerles en peligro. ¿Podrías explicarme cuál es tu opinión personal acerca de la comunicación entre humanos y cetáceos?

Mónica Pérez: En mi experiencia trabajando con cetáceos te puedo decir que al estudiar una especie en su hábitat natural, aún en la mejor de las circunstancias, la propia presencia del investigador en el entorno de los animales supone unimpacto sobre el grupo y altera, en mayor o menor medida determinados parámetros, principalmente los relacionados con la actividad y el comportamiento.

Es una responsabilidad ética del investigador garantizar que los trabajos de campo inherentes a un determinado estudio están justificados científicamente y son necesarios para alcanzar los objetivos del mismo. Bien, pues en este contexto, personalmente pienso que el investigador debe asumir ese posible impacto sobre un grupo, un animal o el entorno, siempre y cuando los resultados del estudio deriven en unas mejores medidas de conservación para la especie.

Aún así, no soy partidaria de determinadas técnicas invasivas de investigación, como por ejemplo, cualquiera que implique la captura del animal, aunque sea durante unos minutos.

Emitir sonidos con el fin de atraer delfines o ballenas es una actividad que está constatado genera un impacto negativo, aunque difícil de cuantificar, en las poblaciones e individuos. Tanto es así, que la legislación vigente lo prohíbe, igual que alimentarlos o bañarse en su presencia.

Bianca Atwell: ¿Cuáles son los últimos avances en la investigación y seguimiento de cetáceos? ¿Qué nueva información puedes compartir con nosotros de los últimos trabajos realizados por tu ONG?

SECAC
SECAC

Mónica Pérez: La SECAC es una entidad que lleva más de 25 estudiando las poblaciones de cetáceos en las Islas Canarias gracias al empuje y profesionalidad de su fundador y presidente Vidal Martín, uno de los responsables de que a nivel internacional se reconozca a las Islas como un enclave privilegiado para el estudio y observación de los cetáceos.

El fin último de todas las investigaciones que se llevan a cabo es la conservación, no sólo de las especies si no de los hábitats  que ocupan.

Actualmente estamos trabajando en un proyecto (INDEMARES) conjuntamente con otros 9 socios entre los que se encuentran algunos de los principales centros de investigación de España (CSIC e IEO), el Ministerio de Medio Ambiente y Rural y Marino y varias ONGs internacionales como Oceana, la SEO y WWF, para conseguir la información científica suficiente para declarar como protegidas dentro de la Red Natura 2000, diez nuevas áreas marinas offshore, dos de ellas en Canarias.

Además estamos desarrollando proyectos de seguimiento de especies concretas como es el caso del cachalote, con el fin último de reducir en un 50 % la mortalidad por colisión con embarcaciones, que es una de las principales amenazas para esta especie.

También se ha trabajado con el Ministerio de Defensa y el de Medio Ambiente para obtener información sobre las poblaciones de zifios de la costa oriental de Lanzarote y Fuerteventura, con el fin de poder realizar una adecuada gestión del área que evite futuros varamientos masivos de estas especies.

Los resultados de este proyecto han permitido recientemente excluir un área de 50 millas desde la costa de futuras maniobras militares, lo cual es todo un éxito. Nosotros hemos sido los primeros sorprendidos al constatar la riqueza y abundancia de este grupo de cetáceos en la zona, cuando son unos auténticos desconocidos prácticamente en la totalidad del planeta.

Bianca Atwell: El profesor Thomas White  de la Universidad Maymount Loyola de Los Ángeles, sugirió recientemente que los delfines deberían ser tratados como “personas no humanas” y tener derechos, ya que su inteligencia es comparable a la de los humanos. ¿Qué piensas de esto y por qué?

Mónica Pérez: Pienso que es una utopía. Vivimos en un mundo donde no se respetan los derechos humanos más básicos de más de dos tercios de la población. Es suficiente elegir al azar un artículo de la Declaración Universal de Derechos Humanos y contrastarlo con las noticias de cualquier periódico de un día cualquiera para darnos cuenta.

Incluso en los países más democráticos y avanzadosdonde presumimos de sí respetarlos, y te pongo de ejemplo España o Canarias, también basta con abrir un periódico local para ver que no es así.

Yo pienso que todos los seres vivos deberían tener derechos, pero no porque se parezcan a nosotros, no porque su inteligencia sea equiparable a de los humanos, si no porque creo que nuestra especie no debe sentirse con el derecho de decidir qué especie tiene derechos y cuál no, quién tiene derechos y quién no.

El hombre tiende y ha tendido históricamente a aplicar el criterio de “semejanza a si mismo” para juzgar las cosas que son importantes y las que no, y ese, en mi opinión, es un gran error, a nivel de especie y a nivel de individuo. Muchas gracias Bianca.

Bianca Atwell: Muchas gracias a tí por toda la información quenos ofreces y por cuidar de nuestra naturaleza.

Delfines y Cetáceos en Canarias. Entrevista a la bióloga Mónica Pérez del SECAC.
Compartir es ayudar
Etiquetado en: