Este es otro artículo de la serie “Artículos a la Carta“, en este caso es para servir un rico menú preparado especialmente para Anabel Ortega, de Tenerife, que se preguntaba si la ciencia y la religión podrían ir algún día de la mano.

Esta es una vieja cuestión, que voy a plantear aquí desde mi propio punto de vista, único y personal, como todo lo que escribo, por suspuesto desde mi limitada perspectiva.

Si me preguntas a qué le pongo más ATENCION, es sin duda alguna a la ciencia, por un motivo muy lógico:
La ciencia tiene la humildad de declarar “esto es verdad hasta que se demuestre lo contrario”, dejando una puerta siempre abierta a la investigación y a seguir adelante con la búsqueda.

En cambio la religión proclama “esta es la verdad” y punto.

Mi Ser me dice que esa actitud es limitante, me dice que quien me habla así está tratando de limitar mi libertad y mi criterio.

Desde ya, la religión no deja opciones, cierra la puerta a las preguntas, y el Ser se ve estancado en una ideología que ha servido (y sirve) para manipular masas, para crear guerras, destrucción y división entre los seres humanos. En este aspecto sólo basta estudiar cómo ha sido la Inquisición, cómo han sido las guerras santas, la expulsión de los judíos y la persecución de fieles en todo el mundo.

Ciencia y religión son dos perspectivas para responder a las preguntas existenciales y en eso tienen algo en común, pero la forma es diferente: mientras la ciencia es un método dinámico que apela a la acción permanente, a la búsqueda y a la diversidad de criterios, la religión limita al ser humano a una visión única, jerárquica, estática y limitada a los intereses de unos pocos.

He entrevistado a un científico de la Universidad Católica de Madrid, el Dr. Francisco Gonzáles de Posada, después de haber asistido a una de sus conferencias en la que hablaba de este tema, diciendo que la ciencia y la religión “no tienen ya por qué estar peleadas”.
Sin embargo, cuando le pregunto cómo se explica como científico que una mujer virgen pueda concebir un niño en su vientre, me contesta que “los milagros” no entran dentro del ámbito científico.

Bueno, yo no estoy de acuerdo con el Doctor Posada, ya que muchas manifestaciones de la naturaleza parecen “milagros”, hasta que la ciencia explica su funcionamiento. Además, tampoco estoy de acuerdo con el Dr. en que la ciencia tenga que limitarse a ciertos ámbitos…que justamente un científico diga que la ciencia no pueda entrar a explicar los “milagros” me parece desatinado…

¿Quién tiene el derecho a decidir en qué ámbitos debe aplicarse el estudio científico?

La ciencia, en mi opinión es válida para estudiar absolutamente cualquier manifestación de la naturaleza, incluso los acontecimientos considerados “milagros”, y además, el Vaticano cuenta con gran cantidad de científicos estudiando todo lo relativo a los milagros…claro que estos científicos están pagados por el Vaticano, así que sus estudios podrían ser tendenciosos a las ideas de quien les da de comer, como ocurre con muchos científicos que trabajan para distintos lobbies que persiguen intereses creados.

La respuesta de Posada en mi humilde opinión fue un mutis por el foro, poco hábil, un lugar común que cualquier científico pagado por una institución religiosa se vería obligado a hacer al encontrarse acorralado entre la espada y la pared.

La ciencia aún no puede explicar (y por lo tanto no puede aceptar) que una mujer humana haya quedado embarazada sin la participación del proceso por el cual el ser humano se reproduce, en el que participa un espermatozoide que fecunda al óvulo.

Pero para la religión católica, la concepción de Jesús en una mujer virgen es un hecho indiscutible.
Y el Dr. Gonzáles de Posada afirma que la ciencia “no tiene por qué considerar estos hechos, porque no es su ámbito”.

El Doctor por lo tanto, está limitando el conocimiento científico. ¿Por qué limitar a la ciencia? ¿A qué le teme que la ciencia busque también en la religión?

¿No tiene justamente la ciencia derecho a investigar e intentar explicar una concepción virginal que no responde a las leyes de la naturaleza?

¿Qué hizo su iglesia con el genio científico Galileo y con tantos hombres que nos acercaban al verdadero conocimiento científico?

Limitar, esconder, ocultar, y censurar el conocimiento y la conciencia, es una tarea que las religiones vienen desarrollando desde los inicios de la humanidad y fue lo que permitió que grandes cantidades de sabiduría ancestral (como la medicina de las plantas) fuesen quemadas en la Inquisición. Esta actitud limitadora y censora, permitió que se torturen y se maten a cientos de miles de seres humanos “en nombre de Dios”.

Esta fé “ciega”, hace que hoy existan los fundamentalismos islámicos que llevan a la muerte a cientos de miles de personas, y que se pongan bombas y se quemen edificios. Esta fe, permite que hoy en Egipto, en otros países de Africa y en ciertas regiones de China se persiga con la muerte a muchos cristianos sólo por su fe.

Las religiones proclaman el amor a Dios, la bondad, la decencia y el perdón, pero somos testigos de miles de situaciones en las que el accionar es exactamente el contrario.

Hoy vemos que las dinámicas de algunas religiones son exactamente las mismas que las de las empresas multinacionales. Grandes negocios financieros y especulativos, basados en el trabajo voluntario (mano de obra gratuita) de millones de fieles, para que una élite viva viajando en jets privados y limousines, comprando villas de lujo y especulando en la bolsa.

Mientras esta hipocresía siga adelante, seré incapaz de considerar sus ideas como algo válido porque se parte de una hipocresía sin límites basada en la ignorancia de los demás. Y mucho menos si miro la historia de la humanidad. ¿Qué han significado las religiones en definitiva, sino una forma de mantener sometida a la población a un control jerárquico?

Hay otro aspecto a tener en cuenta cuando hablamos de ciencia y de religión Anabel: la fe.

La fe es un elemento poderosísimo, tan poderoso que es el estandarte del que se agarran las religiones para sostenerse.

Para la ciencia, la fe puede explicarse en términos de procesos cognitivos y hasta puede explicarse al nivel de la física cuántica, de cómo influye el observador en lo observado.

Me parece maravilloso que el ser humano pueda por ejemplo curarse de una enfermedad creyendo en tal o cual virgencita milagrosa.
Si se cura, ya no me importa si fue la virgen la que realizó el milagro o el proceso mental de la auto-sugestión.

Lo que no me gusta de la fe, es que se la utilice para jerarquizar al ser humano, poner en un pedestal a ciertos hombres en detrimento de otros. Poner a los hombres de rodillas, obligarles a seguir leyes humillantes, como “confesar sus pecados” y que sean otros hombres los que tengan “el poder” del perdón.

Si visitas la ciudad de San Salvador de Bahia en Brasil, te llamará la atención ver en las iglesias católicas figuras de santos negros y hasta vírgenes de raza negra. Para convencer a la población a hacerse católicos, la iglesia utilizó esta estrategia de hacer estatuillas de raza nagra en sus altares, para que los esclavos abandonen sus creencias y adopten la fe católica.
La hipocresía no tiene límites, podemos inventarnos hasta que la Virgen María era de raza negra, con tal de que vengan a la iglesia.

Las religiones dividen a las personas en “creyentes y no creyentes”, en “fieles e infieles”, en “pecadores y no pecadores”. Divide y Reinarás, la vieja estrategia maquiavélica.

La ciencia auna a los humanos en una sola especie, en la que no existen las jerarquías, todos somos iguales, todos somos humanos.

Recientemente la ciencia con sus avances genéticos, ha demostrado la inexistencia biogenética de las razas, uniéndonos aún más. La ciencia ha logrado acabar con la división de la naturaleza en reinos ” inferiores y superiores” de la vieja escuela aristotélica, y aunar a todos los seres en un único origen a partir del hidrógeno y el helio, clarificando la importancia de cada ser, de cada individuo en todo el sistema, siendo todos los organismos exactamente iguales en su importancia para la supervivencia del sistema.

La ciencia explica al espíritu como a una manifestación dimensional fuera de la capacidad perceptiva de nuestros limitados sentidos, mientras la religión explica el espíritu como algo inalcanzable, sagrado e intocable.
En este caso en particular, mientras la religión nos hace creer que nos “acerca a Dios”, en realidad nos está alejando permanentemente del conocimiento, no vaya a ser que cada uno de nosotros tome conciencia de que la verdadera divinidad viene implícita en nuestra naturaleza, por lo que no tenemos la necesidad ni la obligación de arrodillarnos frente a nadie.

La ciencia ve a los infiernos como estados de ánimo, como situaciones de entropía mental de los que se puede salir a través de una terapia adecuada, mientras las religiones utilizan esta figura para meter miedo en la gente, dándole una importancia imperante para introducir la culpa y el temor.

Las religiones siempre han formado parte de la pirámide de poder, ubicándose al lado de los gobernantes. El gobernente de turno podía utilizar a la religión para manipular al pueblo, para llevarlos a aceptar decisiones “en nombre de Dios”.

El “temor a Dios”, tal vez la estrategia más utilizada para debilitar el poder individual. Mantener a los hombres deblitados en el miedo, en el temor, en el pecado y la culpa.

Las religiones seguirán peleadas con la ciencia justamente por una cuestión ética: la de la libertad y dignidad del ser humano.
Mientras las religiones se utilizan para dominar y mantener al ser humano debilitado y limitado a una sola visión y perspectiva de la realidad, la ciencia ayuda a la liberación y al despertar de la conciencia en la unidad.

Aunque debo matizar aquí, que la ciencia también se utiliza para dominar, cualquier recurso es válido cuando se trata de someter al otro.

Hoy encontramos a un verdadero ejército de jóvenes que practican el “escepticismo” a rajatabla como una nueva forma de cultura pop, y no aceptan absolutamente nada que no pueda ser comprobado por el método tradicional y oficial de comprobación científica, otro recurso de limitación a la investigación libre.

Cuando una persona se encuentra en la disyuntiva entre la religión y la ciencia, yo le preguntaría:
¿En quién de estas dos personas vas a creer?
1) En el que te dice “yo tengo la verdad”
2) En el que te dice “hasta ahora se ha demostrado que así es la verdad, pero puede aparecer otra teoría que lo explique mejor”.

Si tu respuesta se adhiere al primero, pues entonces amiga, creo que a cualquiera le sería muy fácil manipular tu mente y tu conducta. Estarás expuesta a que hagan de tí lo que deseen.

Si eliges la respuesta número dos, entonces estarás abierta y seguirás buscando.

El problema es que nadie te obliga a hacerte este planteo…la religión puede servir en muchos casos en tu vida, y la ciencia en otros ¿por qué no considerar elementos de una y de otra?
No hay que seguir creyendo en la división…hay que unir.

¿Por qué limitarse a una sola perspectiva si somos seres multidimensionales?

Además, en muchos casos ciencia y religión hablan exactamente de lo mismo, solo que le ponen distintos nombres.

En mi caso, no acepto jerarquías de ningún tipo, porque cuanto más estudio a la naturaleza, más tomo conciencia de que cada elemento y cada ser presente en ella, tiene tanta importancia como todos los demás, así que creer en una ideología que jerarquiza a unos en detrimento de otros, que ostenta oro y poder sin límites, mientras la gran mayoría se muere de hambre, es renunciar a mi dignidad humana.

Yo realmente ni me cuestiono las diferencias entre ciencia y religión, son dos formas de interpretar la vida: unos prefieren creer en lo que se dice y otros prefieren experimentar en carne propia para después hacerse de una idea.

En mi caso prefiero experimentar, cualquier conocimiento que provenga de otras fuentes será siempre relativo y virtual desde mi punto de vista. Mi propio punto de vista es limitado y virtual, porque mi aparato perceptual sólo puede interpretar un rango limitadísmo de la realidad.
Cuando lo he pasado por el tamiz de la propia experiencia, entonces tendré una visión válida, al menos para mí, sólo para mí.

¿Dios existe? Pues, yo soy de las que no necesitan una respuesta para ello. No es una pregunta que me interese tanto como a los demás. Tengo maravillas suficientes a mi alrededor cuando veo el mar, los animales, las plantas, la vida misma, maravillas que me inspiran felicidad y bienestar. No necesito creer en seres “superiores”, ni arrodillarme frente a ninguna imagen para ser feliz o lograr algo en la vida. No necesito la religión en mi vida.

Tengo muchísima fe, en mí misma, sobre todo, como pequeñísimo fractal del Universo que soy. Pero como todos somos parte de una unidad, esos poderes que algunos atribuyen a “seres superiores” en realidad los percibo en la totalidad, en una manifestación no local. Por lo tanto, están en el todo, en mí y en los demás. Los poderes no están ni dentro ni fuera de mí misma, porque esas son dimensiones virtuales de la existencia.

Otra cosa tienen en común la ciencia y la religión: ambas están limitadas a los intereses de los lobbies.
Conozco científicos a los que se les ha quemado el laboratorio porque descubrieron una cura definitiva a una enfermedad que afectaría el mercado de fármacos, conozco a científicos que están en la cárcle por haber desarrollado una forma de agricultura totalmente biológica y ecológica que cuatriplica el tamaño de los frutos, conozco a científicos que han sido “desaparecidos” por haber encontrado una solución que haría desbancar negocios multimillonarios.

Conozco a teólogos que han sido censurados por sus ideas humanitarias y sociales, relegados a diez años de silencio por el Vaticano, conozco a religiosos que han creado iglesias basadas en ayudar a los pobres y que por donarles el 100% de sus aportes a los pobres y no pagar la cuota al Vaticano, han sido destituidos de sus cargos eclesiásticos. Conozco a una Madre Teresa cuya orden sólo fue reconocida cuando su popularidad en en el mundo obligaba a la Iglesia a acogerla, aunque antes no lo hacía porque no recibía ni un duro de las hermanas…ellas, se lo daban todo a los pobres.

En fin, hoy, un gran porcentaje de la ciencia y un gran porcentaje de la religión movilizan sus dinámicas en base a los intereses económicos, tergiversando completamente la información que nos acercan desde sus distintos ámbitos de acción.

¿Es realmente necesario seguir una religión para vivir plenamente una vida espiritual?

¿Es necesario seguir la ciencia a rajatabla para lograr caminar en esta vida con alguna certeza?

Pues yo prefiero vivir eternamente en la duda, porque así puedo seguir andando, puedo seguir buscando y sorprendiéndome de lo que voy descubriendo.

No voy a perderme de vivir la aventura de la búsqueda, por la certeza que me pueda dar un sacerdote, un maestro, un libro “sagrado” o un científico.

Para mí, vivir una vida espiritual, significa estar en la permanente búsqueda y descubrimiento en la propia experiencia y no quedarme anclada en lo que me cuentan los demás.

La religión te dice que no pongas la atención en tí mismo, sino en adorar a seres de los que sólo sabes de su existencia porque te lo dicen.

Te da respuestas para todo, de modo que no te ocupes en buscar la verdad por tí mism@, a ver si vas a encontrar que lo que hallas no se corresponde con lo que te están diciendo. Además de alejarte así del conocimiento, claro.

En las religiones se ve tan claro el componente de manipulación, especulación y dominación del ser humano, que sólo en casos muy puntuales aprovecho algunas de sus enseñanzas.

Bueno Anabel, siempre que escribo con toda la sinceridad de la que soy capaz, recibo unos embates que ni te cuento, pero no por ello voy a dejar de decir lo que pienso.

Respeto profundamente a las personas de fe, aunque no siento el mismo respeto por sus instituciones cuando veo que son negocios multimillonarios basados en la credibilidad ciega y la ignorancia de las personas.

Respeto la libertad de credos, y admiro profundamente a quienes han logrado desarrollar los poderes de la fe a través de su práctica.
No estoy de acuerdo en que se utilice a la religión para dividir a los seres humanos, ni que se utilicen ciertas ideas para debilitarle y mantenerle bajo el temor y la culpa.

Tampoco estoy de acuerdo en que se tome a la ciencia como a la “última palabra”, porque está claro que la ciencia siempre deja la puerta abierta para nuevas teorías, algo que la religión impide sistemáticamente adueñándose de verdades que proclama como únicas.

Otra situación que está muy en boga en la actualidad que implica a ciencia y religión es el darwinismo o el creacionismo.
Gran parte de la comunidad científica habla de la creación por motivos azarosos, de la evolución por selección natural.
Otra parte, los creacionistas, intentan explicar con el “diseño inteligente”  que hay una inteligencia subyacente en el Universo, y que esa inteligencia debe de pertenecer a un ser superior, a un Dios creador.

En esa búsqueda están concentrados ambos hemisferios del pensamiento, cada uno enfrascado en demostrar sus teorías. Hay un gran movimiento creacionista en Estados Unidos, con intensas campañas mediáticas internacionales que incluyen a las redes sociales. Estrategias que sólo intentan inclinar la balanza de la fe hacia la religión católica, utilizando terminología científica para atrapar a un target mucho más amplio de seguidores.

Las religiones y creencias orientales, una vez occidentalizadas han sido fuente inagotable de ganancias también.
Una vez que la fiebre se extendió por América, los viajes “espirituales” a la India y las cuantiosas sumas que cobran los gurúes para las visitas, son un negocio millonario.

En muchas religiones se pide a los fieles el 10% de sus ganancias. Se envía a los jóvenes a misiones internacionales en las que se les obliga a conectarse a Internet en cybercafés para captar nuevos fieles (donantes del 10%), utilizando su energía y su tiempo voluntario para generar más y más dinero.

Permanentemente se manipulan tendencias para engrosar las filas de creyentes. Si ahora el tema en boga son los extraterrestres, encontrarás miles de páginas en Internet que relacionan a los extraterrestres con los ángeles católicos…algo parecido a las vírgenes negras de San Salvador.

En Brasil fue muy conocido el caso de la vertiente de la Teología de la Liberación. Muchos sacerdotes misioneros en aquellas tierras gloriosas dejaron de aportar dinero al Vaticano para dárselo a los pobres. El resultado fue que el Vaticano les persiguió sistemáticamente intentando abolir completamente el funcionamiento de sus parroquias. Sus familias fueron amenzadas, los sacerdotes perseguidos y censurados. Parece que el Vaticano no tiene interés en que los pobres formen parte de este mundo también. Tampoco que los sacerdotes realmente practiquen las enseñanzas de Jesús. Dentro de todas estas claras paradojas a la luz de cualquier persona con dos dedos de frente, la gente sigue yendo los Domingos a poner dinero en las cestillas como si no pasara nada.

Yo no puedo ser tan ignorante y tragarme lo que me diga una iglesia que sólo va detrás de mi dinero. Mucha gente se refugia en las religiones por temor, pero sobre todo por ignorancia.
Las instituciones y millones de empresas basadas en las religiones, aprovechan esta inseguridad e ignorancia para generar ganancias.

Creo que religión y ciencia no pueden ir de la mano mientras la religión no se abra a que algunas de sus afirmaciones pueden estar equivocadas, algo que no harán porque ostentan una naturaleza omnipotente.

Además, personalmente creo que la religión no es una vía de conocimiento, sino que se utiliza justamente para lo contrario, para limitar el desarrollo natural del ser humano y mantenerlo bajo dominación y sumisión. Están basadas en la ignorancia, no en el conocimiento.

Hay que tener en cuenta que el problema principal es cómo se han utilizado las religiones a través de la historia y cómo se han institucionalizado.

Algunas de las ideas que éstas transmiten pueden ser válidas para el crecimiento de la persona y en muchas sociedades han servido para crear cierto orden y solucionar algunos problemas de base, pero la religión nunca ha sido un factor de ayuda al desarrrollo del individuo o un elemento que sirva para su libertad, sino todo lo contrario. Han sido una forma de mantener sometido al ser humano.

Ahora lloramos el exterminio sistemático de la sabiduría ancestral de los aborígenes, algo llevado a cabo en el pasado casi exclusivamente por las religiones intentando imponer un nuevo orden social, por ejemplo en América o en las misiones en Africa. Fue un verdadero exterminio racial e ideológico, que ahora todos sufrimos y lamentamos apenados por la riqueza y el conocimiento que hemos perdido para siempre.

Cuando alguien te diga “yo tengo la verdad”, está tratando de manipular tu conducta. No renuncies a tu libertad.

Por ello son muy comunes las expresiones de “sólo Dios puede salvarte” “Cristo es la única opción”…”los que creen, se salvarán”.

La vida nunca es blanco y negro, por suerte siempre existen miles de abanicos de opciones entre un color y otro.

Cuando alguien te muestra sólo un costado de la realidad (como lo hacen las religiones), está limitando tu conocimiento, está intentando que te mantengas en la ignorancia.

La ciencia al menos no se detiene. Sigue refutándose y cuestionándose a sí misma (es uno de sus principios) y de esa forma demuestra su apertura y su libertad.

Un abrazo grande y espero que el menú esté completo.  ¿Café o Té?

Ciencia y Religión ¿pueden ir de la mano?
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