Valia Percik, una artista maravillosa.

Bianca Atwell: -Valia, hace un tiempo vengo siguiendo tu labor tremendamente inspiradora y no deja de sorprenderme la enorme capacidad de trabajo que tienes. Tiene que haber un motor muy potente detrás para semejante despliegue. No solo eres una gran artista, sino que también trabajas incansablemente en muchos proyectos culturales que abren puertas a otras personas. La mirada que tienes sobre el mundo me fascina. Esa apertura es como un corazón que se va agigantando y comparte amor. ¿Qué es lo que te motiva? ¿Cuáles son tus combustibles, tu alimento para seguir más y más?
Valia Percik: -Gracias Bianca. Como también admiro y sigo tu trabajo, me maravillo de nuestra estimulante retroalimentación.

¿Cuál es mi combustible? Me motiva mi propia historia. Me motivan las vidas de muchas personas que han compartido directa o indirectamente mi aprendizaje (¡Que por suerte nunca acaba!). Me urge hacer visible la abundancia que nos rodea bajo el espejismo de la escasez, me urge desnudar toda forma de esclavitud y así propiciar la conciencia creativa.
En muchas oportunidades he sido testigo, cómplice o protagonista de hechos impensables antes de que ocurrieran. El ser humano es capaz de superar lo insuperable. Esta afirmación parece un juego de palabras pero no lo es. Todos hemos vivido momentos en que pensábamos que no había forma de salvarnos o de recuperarnos o de superarnos. Sin embargo, aquí estamos.

Más crecidos, incluso renacidos. Más fuertes por dentro y más flexibles por fuera. Cada uno a su manera, cada uno en su camino, cada uno a su tiempo… pero aquí estamos. Para confirmar lo anterior sólo hace falta que naveguemos en nuestros recuerdos, que volvamos a pasar por nuestros corazones los hechos que hemos protagonizado en nuestro relato vital. Sin compararnos con ninguna otra persona más que con nosotros mismos.

La Valia de hoy es más consciente, más empática, más persistente, más libre de dogmas y apegos que la Valia que en 2004 arribó a España. Incluso que la Valia de hace un mes atrás. ¿Cuándo no crecemos? Cuando nos repetimos, cuando nos dejamos llevar por la inercia y el hábito inconsciente. Cuando nos comportamos como muñecos mecánicos. ¿Qué mejor propósito para el arte que des automatizar la mirada y el lenguaje, orientando nuestra energía para conjurar otros mundos posibles?

Bianca Atwell: -Uno de los proyectos que más me gustan es tu “Fábrica de Ilusiones”. El nombre lo dice todo: una industria de la esperanza, del misterio, del poder de los sueños. Creo que en los últimos años, el ser humano comienza a tomar conciencia de los poderes con los que ha sido dotado por la naturaleza, y de cómo éstos le han sido sistemáticamente bloqueados y censurados. Pero ahí llega Valia, y abre una fábrica.  Y lo que más me gusta de tu fábrica, es que ayuda a la gente a “sentir”, una función básica de todo organismo.

Cuando intentan distraernos de “sentir”, tú entonces impulsas la industria de las emociones. Esta actitud te convierte en lo que es todo artista: un revolucionario. Cuéntame un poco sobre esta revolución. Cuéntame (como solo tú sabes), cómo un artista puede llegar a despertar los poderes que están dormidos en la audiencia.

Valia Percik: -Sí, Bianca, somos muchas personas las que crecemos en conciencia. Y por suerte los telediarios nos ignoran. Eso nos ahorra muchos disgustos.
Hace mucho tiempo, una profesora argentina de sensopercepción, de contact y de varias técnicas de trabajo corporal, llamada Gabriela Morales, dijo algo que en mí fue llave y pincel. Llave porque abrió varios candados.

Pincel porque dibujó puertas y ventanas donde no había más que muro. No puedo citarla de manera literal, pero sí puedo contarte que mientras hacíamos ejercicios que acrecentaban nuestra conciencia de las posibilidades corporales -sin violentar la naturaleza de nuestro cuerpo , nos preguntó cómo creíamos que era nuestro día a día…

En particular lanzó al aire unos interrogantes sobre qué predominaba en nuestra cotidianeidad: el hacer o el percibir. Nos hizo pensar sobre cuál de estas capacidades era más valorada en nuestra cultura, en detrimento de la otra. Desde ese momento comencé a buscar el equilibrio, empecé a no sentirme “culpable” de “no hacer nada” o de “hacer lentamente” para así poder sentir(me).
Unos años después, Santiago García, otro maestro, un gran actor, director y pedagogo teatral colombiano, me ayudó a poner en palabras a una de las especificidades del arte en cualquiera de sus manifestaciones. Creo recordar que dijo, con más gracia de la que hoy puedo reproducir, que: la ciencia pretende explicar lo que es, la religión lo que debe ser y el arte lo que puede ser. ¡Cómo alguien puede explicar tan bien el sentido de lo artístico!
Y el público, consciente o no, quiere ser seducido por un mundo posible y verosímil, emulsionado con elementos fantásticos. ¿O acaso la realidad no tiene misterios, sorpresas y retos? Durante una acción artística, el público descansa de sus responsabilidades. Durante un lapso de tiempo son los personajes evocados los que se estresan y cargan con la incertidumbre y con los sucesos imprevistos.

Valia Percik fabricando ilusiones.

Los  protagonistas de la “ficción” son los que tienen que discernir, arriesgar y aprender. Entonces, por identificación, comparación o distanciamiento con estos seres, los espectadores pueden ampliar, profundizar o modificar su perspectiva sobre los eternos dilemas del ser humano.
…Pero el espectador suele desconfiar de las recetas digeridas. Su percepción necesita huecos y espacios vacíos por donde fluir con sus propios contenidos, con su saber y sus emociones. El espectador no quiere ser subestimado. Una gran obra capta la atención creando expectativas, sugiriendo preguntas interesantes y relevantes. Todos buscamos respuestas que sincronicen con nuestro ser y crece nuestra autoconfianza al sabernos acompañados.
Por eso agradecemos la fantasía pero no la mentira. La metáfora y la fantasía facilitan el hablar con honestidad y humildad de lo más íntimo. Cuanto más me hundo en mí misma más puedo llegar profundamente a otro (y viceversa), mientras más hablo de mí más hablo de muchos otros (nuevamente: y viceversa).

Bianca Atwell: -Otro de los proyectos maravillosos en los que estás trabajando es “Nuestras Orillas”, en el que otra vez abres una puerta (en este caso construyes un puente) que atraviesa el Atlántico uniendo a los artistas más allá de los límites geográficos. Cuéntame un poco de qué se trata este puente y los materiales con los que se está construyendo.
Valia Percik: -Este proyecto empezó a latir en mí enseguida llegué a España.
Llegar aquí posibilitó el abandono de muchos preconceptos y equívocos. España no es sólo flamenco y toro. España no es sólo el país europeo que colonizó América. Es muchísimo más. España acuna una heterogeneidad cultural magnífica.

Un español que viaja por Argentina, no como turista que “consume”, sino como extranjero que necesita ser hospedado, que busca el diálogo y la integración, vive un proceso similar. Argentina no es sólo tango, Patagonia y carne a la brasa…
Pushkin escribió “por las orillas de tu lejana patria abandonas la tierra ajena”. Dejar tu espacio habitual, tus costumbres incuestionables, tu gente más querida y tu gente más aborrecida, es un enorme ejercicio de desapego. Bianca, te cuento algo que tú ya conoces. Y también es una forma de des cubrir lo que no nos pertenece porque está fuera de nuestra piel y lo que cargamos aún desnudos y en el medio del desierto: nuestro sistema de creencias. Desplazarnos geográficamente puede ser una forma de aumentar nuestra conciencia.
“Nuestras orillas” está aún en fase de diseño. El primer puente esbozado es entre España y Argentina, entre trabajadores de la cultura de ambos países. Trabajadores que quieran conocer más sus propias fronteras y que acepten el desafío de traspasarlas. Es un proyecto para personas permeables. Para personas conscientes del espíritu gregario del ser humano y de la importancia del arte en el crecimiento personal y social.

Para seres que cultiven su humanidad con valores como la defensa de la “cultura justa”, la cooperación, la autogestión, la pluralidad, la movilidad, la serenidad.
Desde hace unos diez años disfruto de nombrar y difundir lo que llamo una “ética nómada”. Me han contado que el ser humano fue muchísimo más tiempo nómada que sedentario. Los recolectores no comprendían el concepto de frontera, no reconocían un adentro y un afuera, por lo que rechazaban la ley del alambrado: cuando un árbol quedaba sin frutos buscaban comida (vida) en otro lado.

Valia Percik y Ortegamun con el "Eñefante"

Tampoco practicaban la acumulación pues el peso condicionaba negativamente a la libertad de desplazamiento. Por lo tanto, desde una ética nómada, cualquier creencia es sólo un fruto: se toma, se mastica, se traga, se metaboliza y se elimina. Algunas creencias alimentan y otras envenenan.

Bianca Atwell:   -“Los relatos, cual pócimas, moldearán un crisol de misterios y seres fantásticos para que sus protagonistas viajen desde el miedo al coraje.” Es una de las frases que he encontrado en tus escritos. Y creo que ésta es tu esencia. Eres una mujer valiente, capaz de transgredir todo límite impuesto y por eso te admiro. Pero además, tu trabajo es justamente la apertura de un camino de luz para viajar desde el miedo al coraje, algo que haces para los demás.

Construyes autopistas para que la gente pueda viajar hacia sus sueños y realizarlos. Creo que por esto deberían darte muchos más premios de los que has recibido, pero además, solo una persona que ya ha transitado del miedo al coraje, es capaz de facilitar el tránsito para que otros puedan hacerlo. ¿Cómo fue ese camino y qué has aprendido transitándolo?

Valia Percik: -Gracias, Bianca, gracias… Mi camino ha sido de una intensidad mágica. Mi historia está plagada de demonios (en el sentido precristiano, de genios o seres sobrenaturales), maestros, pruebas, acertijos y encrucijadas. Muchas de las personas socialmente condenadas se han deshecho en bondades y algunas de las muy veneradas han clavado sus peores espinas venenosas.
Aunque trabajo con los cuentos, a mi vida no soy capaz de sintetizarla en un único relato. Tal vez porque nací más de una vez. Tal vez porque no soy un yo sino una multiplicidad. Tal vez porque el universo me hace el amor. Tal vez porque estoy enamorada del amor que nació después de vivir el temor al miedo.
He aprendido a caminar y a andar en bicicleta. He aprendido a compartir y a danzar. He aprendido mi pequeñez y mi grandeza. He aprendido que el misterio es infinitamente superior a cualquier promesa de certeza. He aprendido a venerar el cambio. He aprendido a no asegurar. He aprendido a divertirme con mi timidez y con mis pies inseguros. Sigo aprendiendo  el arte de jugar.

Sobre Valia:

Pedagoga, narradora, directora y actriz teatral argentina, residente en España desde el año 2004.
Sus inicios en el aprendizaje literario se ubican a sus once años de edad, incorporándose al universo teatral un año después. En su país de origen se formó en diversas áreas del quehacer escénico: actuación, expresión corporal, dirección de escena, iluminación, promoción sociocultural, literatura, lingüística, danzas contemporáneas, narración oral, etc. Organizó y participó en encuentros, congresos y festivales tanto en Argentina como en Colombia y Cuba.

Desde el año 1991 hasta el 2004 mantuvo una actividad pedagógica ininterrumpida con una media anual de 200 alumnos (entre niños, jóvenes y adultos). Tomando el aula como espacio de investigación, fue orientándose hacia procesos de creación colectiva y propuestas estéticas experimentales. En su producción artística se incluyen la dirección de más de 25 espectáculos teatrales, (13 de ellos creaciones colectivas) y la actuación en al menos 10 obras, integrando los lenguajes de la danza, el teatro, la narración oral y la poesía.


En  España, a finales de 2005, crea su Fábrica de Ilusiones: una empresa itinerante dedicada a la creación de espectáculos, sorpresas y emociones “a medida”. Los recursos para tal fin son el teatro de actor, el teatro invisible, la narración oral y la poesía. Los 15 espectáculos así gestados han sido presentados en salas de teatro, colegios, institutos, bibliotecas, hoteles, eventos empresariales, plazas, festivales, encuentros y congresos de las comunidades de Madrid, Castilla La Mancha, Murcia, Valencia, Navarra, Catalunya, Extremadura y Castilla y León. También imparte cursos y talleres.


En mayo de 2011 eÑefante le presentó a Ortegamun (www.ortegamun.es) y en agosto se subieron a una Caracola con ruedas. Recorrieron las comunidades de Castilla y León, Extremadura, Castilla La Mancha, Comunidad Valenciana y Región de Murcia. Así gestaron el Imaginario Percik Ortegamun.

Para más información: www.valiapercik.com

www.fabricadeilusiones.es

En Facebook: https://www.facebook.com/valia.percik .

Valia Percik y su Fábrica de Ilusiones.
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