Ana María Oliva
La Ing. Ana María Oliva con su Premio Paraninfo de la Universidad de Barcelona.

El año pasado me encontraba  participando en una rueda de preguntas en la Festa de la Sal en Cardona, cuando una panzota enorme se apareció sobre mis hombros. Intuitivamente besé esa panza de mujer embarazada (sin saber quién era), bendiciendo con cariño de alguna manera las vidas que venían dentro.

Cuando levanté la mirada, era ella. Ana María Oliva, una científica española que tuve la alegría de conocer hace años en la Fira de Manresa y con la que tengo el honor de trabajar en la investigación y divulgación de nuevas tecnologías aplicadas al estudio del campo electromagnético de los seres vivos. Trajo al mundo dos gemelos maravillosos.

Profesora en la Universidad de Barcelona en el Master y grado de bioingeniería. Investigadora en nanobioingeniería en el Instituto de Bioingeniería de Cataluña. Especialista en el manejo de la tecnología GDV (Visualización por Descarga de Gas).

Le pedí que a la vuelta de sus vacaciones, nos escribiera un artículo dentro de los parámetros del Proyecto Uniendo la Ciencia con el Arte, que pretende la llegada del conocimiento artístico y científico a toda la sociedad, con conceptos y herramientas prácticas para aplicar en la resolución de nuestros problemas cotidianos.

Les dejo con las palabras amenas y entendibles para todos de esta maravillosa científica, que hoy nos habla sobre los tres niveles de la realidad, esos componentes de nuestro ser que determinan la existencia del ser humano en esta Tierra y que si aprendemos a tomar conciencia de cómo funcionan, podremos adquirir mayor libertad cuando asumimos la responsabilidad de nuestras vidas.

                                                                                                                                 Bianca Atwell.

LOS TRES NIVELES DE LA REALIDAD.  Por Ing. Ana María Oliva.

Desde la física moderna, se puede describir la realidad en base a 3 elementos que la configuran: la materia, la vibración (onda o energía) y la información. También podemos acercarnos a lo que es el hombre desde esta perspectiva: tenemos una estructura física que es el cuerpo, al cual estamos acostumbrados y que está sujeto a las dimensiones de espacio y tiempo del entorno. Cuando esta parte física presenta problemas o desestabilizaciones es cuando nos sentimos enfermos, algunos órganos o sistemas están dañados.

En un segundo nivel, tenemos la energía, que coexiste con la parte física y que es su “contra-parte” (recordemos la dualidad onda-corpúsculo). La energía nos permite sentirnos a gusto o a disgusto en determinados lugares o con determinadas personas, y se manifiesta en estados de ánimo, emociones, pensamientos, etc. Es la base sobre la que se sostiene todo el cuerpo físico. Este campo varía rápidamente, todo a nuestro alrededor influye sobre él y también nuestras propias emociones, y lo modifica, algunas veces armonizándolo y otras desarmonizándolo. Cuando nuestro campo energético se desorganiza, empiezan las disfunciones de algunos órganos.  Si esta situación se mantiene, entonces los órganos empezarán a dañarse.

El tercer elemento es la información, que permite ver los rasgos identificativos de las personas y que lleva patrones de comportamiento y de evolución distintos y acordes con el contexto, la familia, la educación,  etc., además de contener información genética. La información es la que organiza tanto el campo energético en primer lugar, como el cuerpo físico en último término. Existe una información primordial, pura, de quien realmente somos y de cuál es nuestro propósito de existencia, pero esta información a menudo se ve modificada e interferida por  el entorno, las relaciones, la familia, las creencias, etc. Cuando perdemos la información original, empezamos a tener trastornos emocionales y de comportamiento que posteriormente pueden derivar en disfunciones y como consecuencia, enfermedades.

Estos tres niveles hacen parte de un todo indivisible, son diferentes manifestaciones de un único fenómeno: “YO”,  y que se mantiene en contacto y movimiento permitiendo que suceda eso que llamamos vida.
Habitualmente apenas mantenemos la conciencia sobre nuestra realidad física. No nos damos cuenta de nuestro nivel energético, no solemos estar atentos a “cómo me siento al entrar en tal lugar”, y mucho menos, a qué tipo de pensamientos se me pasan por la cabeza en determinadas situaciones….

A medida que vamos profundizando en el conocimiento sobre nosotros mismos (y todos los sabios coinciden en que la única conquista que merece la pena es la de uno mismo), también vamos dándonos cuenta de esas otras realidades.

Empezamos a practicar disciplinas que actúan directamente sobre los 3 niveles:
Redescubrimos terapias que van a incidir directamente sobre la información (como las flores de Bach), o sobre el campo energético (como la acupuntura),
o sobre todo ello a la vez (como los masajes o el yoga), aprendemos a movilizar y dirigir nuestra energía, y eso se convierte en una mayor libertad, puesto que a medida que podemos incidir directamente en la decisión del camino que esa energía toma, también elegimos los resultados en nuestra parte física, mental y emocional.

Si tenemos en cuenta estos tres niveles de nuestra realidad, y nos decidimos a trabajar activamente por ellos, estamos escogiendo el camino que va a tomar la energía, estaremos dirigiéndola y, a su vez, dirigiendo nuestra vida.
Es el primer paso para asumir la responsabilidad sobre nuestra propia existencia y por tanto, acercarnos un poco más a aquello que queremos ser.

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Ana María estará impartiendo conmigo y con otros profesionales de la Ciencia y el Arte, sus conocimientos sobre el campo energético humano y la tecnología GDV en el próximo evento organizado por el Proyecto Uniendo la Ciencia con el Arte, el Sábado 15 de Marzo en el Hotel Meliá Salinas de Costa Teguise, Lanzarote (Centro Holístico Mantra). Las inscripciones están abiertas y aún quedan plazas.

Más información aquí: VEN A VER TU ENERGIA EN IMAGENES.

Los Tres Niveles de la Realidad. Por la Ing. Ana María Oliva.
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