A partir de hoy y oficialmente, me declaro una divulgadora “pseudocientífica” y a mucha honra, porque lamentablemente la ciencia oficial, a la que algunos inocentes toman por dogma, es poco creíble, ya que la mayoría de los medios de información sobre ciencia están manipulados por los grandes intereses.
Al final, aquellos que toman a la ciencia oficial como un dogma, es porque ignoran los tejes y manejes de la ciencia actual, la política científica y la intervención de los lobbies.
Por ello, me dedico a los científicos independientes, perseguidos, ridiculizados y censurados, que SI han descubierto algo bueno para la humanidad.
Si le han dado el premio Nobel a Obama y Guantánamo sigue abierta, pues no hay más nada que decir.
Nunca tomes nada 100% por cierto. Ni la ciencia lo hace. De hecho todos los escépticos que atacan a la homeopatía, qué dicen ahora cuando el gobierno Suizo (y recordemos que nada menos que Roche es suiza) incorpora la homeopatía en su sistema público de salud, declarando no solo que funciona, sino que además es rentable.
Porque según el gobierno suizo, para llegar a esa conclusión, han sometido a la homeopatía a muchos ensayos y pruebas “científicas”.
También le preguntaría a aquellos que toman a la ciencia como a un dogma (¿Qué diferencia hay con creer en una religión?) ¿Qué me dicen de todos esos medicamentos que todos los años se retiran del mercado por su toxicidad y efectos colaterales dañinos, cuando fueron primero autorizados, luego de pasar por todas las pruebas y comités “científicos”?.
Por último, los que me llaman “divulgadora pseudocientífica” ¡Tienen razón! y ¿No han visto acaso lo que declara el encabezado de mi web?
Pues para dejarlos con tranquilidad en sus propias creencias religiosas del Dios de la Ciencia, sí, soy pseudocientífica y a mucha honra.
Y a mucha honra porque yo sí conozco a muchos científicos, trabajo con ellos, participo en experimentos, acudo a los laboratorios, y me informo de primera mano lo que hacen los científicos que me interesan, los científicos independientes.
Por otra parte, si realmente estuviesen en contacto con los científicos, sabrían que el escepticismo para ellos no existe. Necesitan creer, imaginar, ir más allá de lo establecido para poder descubrir algo.
No toman como iniciativa basarse en el método oficial de comprobación científica, están más allá de ello, y deben estarlo.
El problema del escepticismo exacerbado es que se ponen a criticar cualquier descubrimiento que parezca ir más de los límites que ellos mismos se imponen con sus creencias cuasireligiosas. Límites, obstáculos.
La investigación científica no necesita límites ni obstáculos, necesita libertad e independencia.
Ahora sí, su papel crítico a veces salva a la sociedad de muchos magufos y aprovechadores…pero no veo que se impongan a sí mismos una neutralidad y sí veo muchísimas copias…uno saca un post y todo el anillo lo copia sin verificar la información, sin ir a la fuente…
Me quedo con Nikolas Tesla, con el mismísimo Galileo y con todos aquellos que en su tiempo también fueron ridiculizados, obstaculizados y censurados por los escépticos.
La divulgación cumple un papel positivo para la sociedad. El papel del escepticismo también, pero solo si se realiza con fundamentación. Porque hoy en día todos aquellos que decían que la homeopatía era una magufada, ahora ven cuán equivocados están.
Y siguen atacando a las terapias naturales, parecen ignorar que toda la medicina “científica” está basada nada menos que en las terapias naturopáticas que fueron el origen de la medicina moderna.
Pues sí. Soy una divulgadora “pseudocientífica” y eso, contrariamente a lo que piensan algunos, para mí es un honor.








