Nicole Diesbach
Nicole Diesbach Rochefort. Foto: Mireya Hamed Castro.

Hacía mucho tiempo que deseaba entrevistarle, pero esta mujer se mueve de un lugar a otro permanentemente en su incansable trabajo de ir disparando con su sonrisa y su labor, los interruptores que puedan encender las luces en la educación.

Finalmente, al regreso de uno de sus viajes por el mundo, (esta vez a la India) accedió generosamente a mis preguntas, ofreciéndome un tiempo que considero muy valioso y que agradezco infinitamente por todo lo que nos aporta.

Por ello, y porque esta maravillosa mujer merece ser escuchada y sus palabras leídas, he intentado reproducir con la mayor exactitud posible sus respuestas que tienen tanto que ofrecernos.

Nicole Diesbach es Doctora en psicología transpersonal y Maestra en psicología humanista por la University for Humanistic Studies, San Diego, California, EUA.

También es Licenciada en Sociología por la Universidad Autónoma de Baja California. Investigadora y autora de varios libros y estudios sociológicos centrados en educación.

Ahí nos vamos…

Bianca Atwell: Es un honor para mí entrevistarte Nicole, porque eres una de las mujeres más comprometidas en el mundo entero, en tu trabajo constante para que los nuevos paradigmas de la ciencia se apliquen lo más rápido posible a la enseñanza. Seguimos aún con modelos educativos basados en una concepción newtoniana-cartesiana de la realidad, que ya no sirve a los niños, jóvenes y profesionales para gestionar sus vidas y sus vocaciones en nuestro estado actual de transición Biosfera/Noosfera.

¿Intuyes en la actualidad un cambio radical hacia una educación holística que contemple todos los aspectos del ser humano integrando las disciplinas, o estás observando que será un proceso largo y duro salir de esa perspectiva ya obsoleta?

Nicole Diesbach: Bianca, es más bien un honor para mí tener una entrevista contigo.  Pues, ¡tanto te aprecio por tu visión, valor, creatividad y talentos! Ya estás con tus pies en este nuevo planeta, y manos, y cabeza y sobre todo tu corazón.  Entonces para pisar este nuevo globo azul, sus habitantes necesitan una nueva información, un nuevo apoyo, pues una nueva educación, ya que los recientes moradores se revelen diferentes, más despiertos, más seguros, más exigentes y mucho más listos que sus antecesores. Son los adultos que tienen que buscar los medios adecuados que propicien su propio cambio como también la capacitación apropiada para la completa renovación educativa a favor de estos nuevos seres.

Te voy a contestar como siento las cosas: ¿ Cambio radical?  ¿O proceso largo en la educación? Va a ser como la ciencia: es verdad para uno hoy, no obligatoriamente para todos que no están al tanto de los últimos descubrimientos científicos, y mañana, la ciencia podría dar resultados diferentes, a pesar de que, creo, seguirá en la misma línea de conocimiento de este siglo, por lo pronto.

Sí, intuyo desde tiempo un cambio radical hacia una educación holística que contemple todos los aspectos del ser humano integrando las disciplinas, hago más que intuir, por el hecho de constatar que en muchas partes del mundo ya se está dando este cambio, todavía quizás modestamente, pero con una creatividad y alegría enorme tanto por parte de unos profesores que de sus alumnos. Aquí hablo de los numerosos ensayos aislados que unos verdaderos educadores están creando a pesar de las olas contrarias. El proceso parece largo para los que quieren avanzar, y corto para los que prefieren repetir y quedar en la comodidad de lo conocido.

Son 2 alternativas radicales que sugieres. Los cambios con los seres humanos no llegan habitualmente de la noche a la mañana, a pesar de que todo puede ocurrir.  Despacito damos pasos, sobre todo cuando se trata del conjunto de la población mundial. No estamos preparados a contemplar la “integración” del todo. Nuestra educación nos ha orientado a VER lo parcial, lo limitado, el detalle, no el conjunto, el infinito. Como  a los caballos con las anteojeras, puestas para que no se distraigan del camino, conductores invisibles y títeres obedientes nos llevan de la mano a ver sólo lo que debemos seguir. Es eso en gran parte la educación hasta hoy. No me les vayan a distraer con algo que les interese demasiado y les impida digerir el programa.

Nicole Diesbach en el VI Congreso Internacional de la Ciencia del Nuevo Paradigma en la Educación
Nicole Diesbach en uno de los foros del VI Congreso Internacional de la Ciencia del Nuevo Paradigma en la Educación.

Pues, la educación de esta manera, promueve a escala mayor, una política que permite la distracción y la aparente participación a nuestro bienestar, la cual conduce a una economía cada vez más problemática y en crisis para la mayoría, a favor de la minoría invisible.

Los conflictos mundiales o nacionales son evidentemente creados y promovidos para engendrar tanto el miedo, como la confusión, la presión y la creencia de tener enemigos visibles entre nosotros. La educación está creada para dar estos frutos que siempre estuvieron, sin embargo les vemos y vivimos duramente aunque un poco más conscientemente hoy, sin percibir todavía la inmensa red de los hechos entrelazados en contra de la misma humanidad.

Todo podría evolucionar más rápidamente actualmente, depende de la mayoría, de su despertar a una conciencia mayor, de su decisión a dejar las ataduras que han permitido la sobrevivencia pero no la realización plena del ser. Los pocos que firmemente han empezado a caminar en este sendero podrían llegar a ser muchos, contagiando con sus logros y éxito a todos los niveles de su vida, frente a este mismo panorama de batallas, muertes y desolación. Al tomar gradualmente conciencia de su poder interior y  de su “com-pasión”, tal un fuego ardiente, los moradores de la tierra de esta nueva época, podrían entonces ponerse de acuerdo para hacer de este globo azul en peligro, un jardín de flores y alegría. La educación entonces cambiaría de rumbo.

Nicole Diesbach
Nicole Diesbach en su oficina en la Universidad de Mexicali.

Bianca Atwell: Suelo leer estudios científicos, y siempre intento rescatar de ellos, aquellas herramientas que podemos aplicar rápidamente a nuestras vidas cotidianas. A veces, (y no descarto que pueda ocurrir debido a mi ignorancia técnica), no puedo encontrar entrelíneas la esencia de lo ofrecido a la humanidad, o el sueño e intención del investigador y su equipo, que es lo que más conecta con mi sensibilidad. Pero eso no me sucede con tus trabajos. De alguna manera allanas el camino, porque tus textos son acción pura. Lo que haces cuando escribes y hablas en tus conferencias, es disparar interruptores que inmediatamente encienden la luz.

¿Cuáles son los obstáculos que están impidiendo la incorporación de los nuevos paradigmas de la ciencia a la educación?
Nicole Diesbach: Seria aquí escribir un libro entero, totalmente inútil además, porque nadie escucha o lee lo que sus oídos u ojos no tienen costumbre de oír o ver, con excepciones evidentemente, pero no el público en general, y, curiosamente, también, los que se dicen académicos o profesores o aun investigadores de carrera. La escuela nos ha hecho los perfectos adictos a “lo mismo”, por múltiples razones simples que podría desarrollar aquí, pero quién lo va querer creer?…

Resumo un poco ligeramente: hemos aprendido a la escuela misma a evitar a todo precio la búsqueda personal sobre temas dados que no nos llamaba la atención o que no tenían nada que ver con nuestra vida cotidiana o nuestros deseos los más llamativos de nuestra edad, y a esperar sólo obtener una calificación que nos permita pasar al siguiente semestre o al grado superior, razón mayor por la cual nuestros padres nos meten a la escuela o a la universidad.

Por otro lado, y es en realidad el mismo lado, la raíz de este desastre de nuestro “avance“ en la vida, nos ha hecho retroceder a un estado infantil de nuestra propia conciencia, pues todos sabemos que no son nuestros grados académicos, o económicos, o sociales que generan nuestro auténtico valor, nuestra verdadera felicidad, en una palabra nuestra realización plena, la cual es imposible aislar.

El que se realiza, realiza el planeta y el universo, puesto que la nueva física encontró hoy que la energía (que vive en todo) es “una” y entonces contagiosa, transferidora. Podría parecer muy egoico buscar sólo nuestra realización, además no es posible por ser UNO. La buena noticia, dada por los descubrimientos en física del siglo pasado, es que lo que hago, siento, pienso, creo, o se añade (por así decirlo) a la expansión del todo o encoja y  disminuye esta posibilidad. La ciencia misma nos hace descubrir nuestro poder creador que ejercemos todo el tiempo, inconscientemente.

Como el que hacia prosa, sin saber que escribía prosa. Así que “tomar conciencia” es la raíz de todo verdadero progreso o evolución humana. Lo interesante o extraño es que no podemos hacer crecer al otro o hacer que tome conciencia, no existe más alternativa que la de hacerlo yo mismo. Quiero que el mundo mueva, cambie… pues muévete tú, cambia tú mismo. Tarde o temprano, el otro, los otros, el universo se desplegara, porque los genes ya están y esperan el tiempo favorable y sobre todo tu movimiento o el mío.

El obstáculo mayor para una educación que siga el ritmo de los descubrimientos científicos en estos años 2000-2015, es encontrarnos en una época de transición. La gente se mueve cuando no hay otra alternativa… y queda todavía mucho campo para que uno pueda refugiarse en lo conocido que da seguridad.

Avanzar en otras aguas, no es confortable, a pesar de ver o no querer ver, que éstas, en las que nadan, son estancadas, negras, pesadas y apestadas, inservibles. Todos los acontecimientos se acumulan para hacernos ver que nada funciona, tanto en la política, economía, religión, educación, que en las relaciones humanas y la familia. Pero nos aferramos a lo que tenemos, sin ver las enormes posibilidades a nuestro alcance como también las capacidades de creación escondidas en nuestro ser real. El obstáculo mayor se esconde en nuestra riqueza interior, nuestra mayor oportunidad, que nunca tuvimos la suerte de desarrollar y nos da miedo de descubrirlo por ser tan poderoso. Para eso, necesitaríamos dar una pequeña vuelta a nuestras creencias aprendidas.

Desde miles de años, se ha puesto, si me permites la expresión, “el arado primero y después el buey”. ¿Cómo avanzar? Nos han hecho creer que la mente esconde el  gran poder y la tenemos que llenar a todo precio. La escuela, que llamamos educación a veces, es nuestra salvación entonces, su programa tendrá este objetivo de llenar la mente. Hoy se descubre que al darle una importancia exagerada, nos hemos dejado conducir por la mente que nos ha dominado y esclavizado, mientras es un elemento del ser humano necesario en lo cotidiano pero sin trascendencia.

La verdadera inteligencia se esconde en el corazón, o dicho de otro modo en el hemisferio derecho del cerebro. Este poder de matiz femenino poseído tanto por el hombre como la mujer, fue pisado al pase del tiempo y aun eliminado desde numerosos siglos. El resultado es el desequilibrio de nuestro cerebro, de nuestra actuación y creación, como también la incapacidad de ejercer la sabiduría y el amor autentico.

Por eso, presenciamos tanta locura.  Es urgente de reencontrar el balance primero en nosotros mismos que nos haría descubrir nuestra genialidad, basada más en el ser que en el quehacer. Muchos nuevos niños llegan -y es un regalo precioso para nuestro tiempo- con este equilibrio, que a veces inconscientemente, destruimos para alinearlos a nuestro modo de ser. Aquí una educación nueva y diferente, es imprescindible y urgente.

Entonces, podemos decir en una palabra que el verdadero obstáculo, es ser dominado por un falso poder, el de la mente, que ha invadido nuestra vida, dictándonos un quehacer teórico y práctico reduccionista, como también ha impedido nuestra genialidad nacer, crecer, crear sin esfuerzo y retomar su lugar en el centro de nosotros, el lugar del Ser supremo.

Nuevos Paradigmas en la Educación
Cartel del VI Congreso Internacional del Nuevo Paradigma de la Ciencia en la Educación.

Bianca Atwell: Grandes genios de la ciencia ya nos han demostrado la naturaleza holográfica de nuestra existencia. Y creo recordar que en el prólogo que le has hecho a uno de los libros del Dr. Claudio Naranjo, citabas al lingüista Antoine Culioli, otro investigador que tenía una mirada holística a toda prueba. Recordé al leerte, que uno de mis profesores de comunicación solía citarlo junto a las observaciones antropológicas de Bateson. Pero en la época de la universidad yo era muy jovencita y no llegué a entender que era yo misma una parte indivisible del todo, hasta que experimenté estados alterados de conciencia. Dadas las circunstancias actuales:

¿Crees tú que la práctica de la meditación trascendental como la que propone el físico cuántico John Hagelin, podría ser una de las vías más rápidas para que los educadores re-aprendan a educar?

Nicole Diesbach: No he practicado la meditación trascendental, la mera verdad, por lo menos de una manera formal, creo que cualquier forma de meditación es de por si trascendental, es decir que sobrepasa lo mental, lo ordinario, los asuntos a nivel sólo material. Sin embargo, he practicado diversos métodos de meditación hasta llegar a no tener método, en realidad la meditación tendría que ser natural cuando descubrimos que somos lo que meditamos. Entonces es un encuentro consigo mismo, o dicho de otra manera con la parte divina nuestra.

Es importante esta puesta a parte o este silencio para el descubrimiento de lo invisible, porque vivimos en un mundo ruidoso que ha perdido esta dimensión del ser verdadero por dejarse llevar por lo parcial, lo que vemos, oímos, tocamos cotidianamente, una mínima parte de la realidad, menos de 90%. Cuando nos concentramos sólo en esta fracción, pues nos disminuimos a este tamaño y perdemos contacto con la Realidad.

Así que, si, creo que cualquier meditación centrada en la Esencia del Ser, puede conducir a una evolución mayor, a una visión, una experiencia  y entendimiento creciente de sí mismo y por ende de los educandos, como también a una expansión de la creatividad que permitiera la renovación total de la educación.

Bianca Atwell: En el VI Congreso Internacional de la Ciencia del Nuevo Paradigma en la Educación, has presentado una ponencia maravillosa: Los desafíos de la Educación y El Nuevo Paradigma de la Ciencia”  en la que dejabas a los educadores dos propuestas muy concretas de trabajo.

¿Cuáles son esos pasos prioritarios a seguir para lograr el salto de la educación formadora a una educación transformadora?

Nicole Diesbach: Quizás, en cuanto a los educadores, los pasos prioritarios a seguir para lograr este salto en la educación, es tomar conciencia de que no pueden cambiar nada y a nadie sin centrarse primero en su propio cambio, porque cada uno es el único que tiene la responsabilidad y la posibilidad de hacerlo. Y eso es el paso más importante a nivel holístico o integral  del ser.

Por otro lado, para alimentar la mente, conviene como primer paso a este nivel, estudiar los descubrimientos científicos del siglo XX, valorar la sorprendente convergencia que existe entre todas las disciplinas: física, biología, psicología, medicina etc., y poner en práctica la filosofía de la ciencia como también la visión holística de la realidad, de la naturaleza y del ser humano que se desprende de este nuevo modelo científico que el físico e historiador, Thomas Khun ha llamado: el nuevo paradigma.

De hecho, no hay posibilidades de transformar la educación sin transformar nuestro pensamiento cartesiano arraigado fuertemente en nosotros desde hace tres o cuatro siglos, no por el hecho de que éste sea falso, sino por ser incompleto y parcial, lo cual lo hace incapaz de resolver los problemas del siglo XXI, y por consiguiente inepto para crear una educación en pro de la nueva generación de pensadores y actores para un mundo muy complejo en el que hoy nos ha tocado vivir.

Nuestras ideas y creencias están impregnadas de una filosofía cuyas raíces brotaron en la ciencia de esa época remota  y así nos ofrecen una visión fragmentada tanto de la realidad y de la naturaleza como del ser humano. La física cuántica, al igual que la relativista, sacude todos los conceptos principales de la visión cartesiana y newtoniana de la realidad.

Lo que hoy podría llamarse el antiguo paradigma -según la expresión de Thomas Khun, quien, junto a otros historiadores de la ciencia tales como Karl Popper, Philip Frank y Paul Feyerabend, ha sido pionero en estos temas-,  marca un cambio profundo en la evolución del pensamiento que anuncia un nuevo paradigma, o sea la sustitución materialista-reduccionista de la materia por una visión fundada en un campo global integrador y el pasaje de la teoría de la racionalidad lineal inductivo-deductiva a otra de tipo estructural-sistémica.

El paradigma newtoniano-cartesiano que forma parte aún de nuestra cultura, valora, privilegia, defiende y propugna la objetividad del conocimiento, el determinismo de los fenómenos, la experiencia sensible, la cuantificación aleatoria de las medidas, la lógica formal y la verificación empírica.

La ciencia que deriva de  este modelo no reconoce los valores superiores tales como la conciencia espiritual, los sentimientos de amor, las necesidades estéticas, el sentido de la  igualdad, la imaginación creadora, el respeto, la cooperación, el diálogo y la complejidad. Todo lo contrario, aprueba el individualismo, el egoísmo, la competencia, la rivalidad, la dominación, el control y el principio de supervivencia del más fuerte.

Este antiguo paradigma propició la explicación del mundo natural únicamente a través de la materia y gradualmente la consideración del materialismo como parte integrante del propio método científico. Así, este paradigma positivista que dominó nuestra cultura durante varios siglos, formó la sociedad occidental moderna e influenció el resto del  mundo.

Los descubrimientos de los nuevos físicos revolucionaron los conceptos fundamentales de la física, y así  las exigencias e ideales positivistas dejan de ser defendibles. Einstein relativiza los conceptos de  espacio y de tiempo; Heisenberg introduce el principio de indeterminación o de incertidumbre (el observador afecta y cambia la realidad que estudia) y no toma más en consideración el principio de causalidad. Pauli formula el principio de exclusión que permite comprender los fenómenos cualitativamente nuevos así como los niveles superiores de organización. Bohr establece el principio de complementariedad (pueden darse explicaciones opuestas para los mismos fenómenos).  PlankSchrödinger y otros físicos descubren con la mecánica cuántica un conjunto de relaciones que gobiernan el universo subatómico y afirman que la nueva física debe estudiar la naturaleza de aquello que es inobservable.

Asimismo, la nueva física y la reciente neurociencia demuestran que la información entre partículas subatómicas circula de manera no conforme a las ideas clásicas de causalidad; explican que si una partícula cambia, modifica instantáneamente a otra a distancia con una transmisión de información veloz;  evidencian que el observador no sólo afecta el fenómeno que estudia sino que en parte lo crea  con su pensamiento, el cual emite partículas (positrones) que producen una interacción con el objeto; manifiestan que nada está aislado en el Universo y que todo está interconectado por medio de un intercambio de información permanente, instantáneo e incluso sincrónico.

De este modo, el nuevo paradigma provoca un cambio de valores, como es el paso de la independencia a la interdependencia, de la competencia a la cooperación, de la cantidad a la calidad, de la expansión a la participación creativa, de la dominación o del sentimiento de superioridad a la interrelación y a la igualdad, de lo individual a lo colectivo, del crecimiento al equilibrio dinámico, de la familia nuclear a la familia humana.

No solamente estamos ante una crisis de los fundamentos del conocimiento científico sino también de la filosofía y, de modo general, ante una crisis de los “fundamentos del pensamiento”, como señala el investigador de la evolución epistemológica, Miguel Martínez Miguelez.

Conviene, a este mismo nivel mental para los educadores, dar un segundo paso: el de crear un nuevo paradigma de la Educación inspirado por el nuevo paradigma de la ciencia, el cual va sacudiendo poco a poco los viejos hábitos de nuestra sociedad y abriendo a un nuevo humanismo. Sólo una nueva perspectiva –y no una reforma– puede engendrar la creatividad necesaria capaz de responder a las necesidades de los jóvenes y aportar los ajustes indispensables al aprendizaje en la educación.

El nuevo paradigma aporta elementos que permiten situar a la educación en un terreno más propicio que en el pasado para elaborar pistas educativas más adaptadas al ser humano, a partir de un mejor conocimiento de su identidad, por el hecho de centrarse más en el sujeto que en los objetos. Se hace posible ofrecer a los estudiantes de cualquier edad el gusto, el entrenamiento, los medios para observar, interrogar, buscar y estudiar  en profundidad temas de su interés, así como brindarles las facilidades y oportunidades para investigar, preguntar, dialogar y emitir sus propias conclusiones las cuales, en un segundo tiempo, pueden ser sometidas al juicio de sus propios compañeros y profesores, quienes, en lugar de ser los que “saben” más, se sitúan como compañeros de investigación. He podido comprobar el avance y cambio de estudiantes, sobre todo en  diplomados que dejan más libres a los educandos a ser investigadores y  menos atados a un programa fijo e impuesto.

Si creemos en nuestra identidad tal como la dicta el antiguo paradigma no podremos desarrollar nuestras insospechadas capacidades ni llegar a ser el genio que somos. Si el trabajo, el dinero, las cosas valen más que el ser humano, su desarrollo y expansión, si encontramos normal que la educación esté en primer lugar al servicio de todos estos bienes, entonces  tenemos  una pobre visión de la persona, la cual vale tan poco, que se la puede manipular, avasallar y atemorizar aún más.

Habitualmente, frente a las necesidades urgentes de nuestro mundo, la escuela sigue su curso y sus programas sin relación alguna con la realidad cotidiana y la vida de cada uno de los alumnos. Además, el sistema escolar reacciona lentamente ante los nuevos descubrimientos científicos  relativos a la mente y la expansión de la conciencia. Si buscáramos de un modo más profundo nuestra verdadera identidad y su relación con todo lo existente, nuestra percepción y por lo tanto nuestra acción apuntarán hacia la esencia del Todo y del sí mismo.

Nuestra visión estrecha nos impide ver las consecuencias de la hiperespecialización: las industrias que no se interesan más que en sus ganancias sin ocuparse de la contaminación,  el científico que inventa sin tomar conciencia de las consecuencias que ello acarrea, el médico que trata de curar el cuerpo de su paciente sin tener en cuenta a la persona en su totalidad, el educador interesado únicamente en que sus alumnos “aprueben” el examen, el líder que se asegura la obtención de adeptos a cualquier precio, etc.

Oponiéndose a la educación convencional que pretende adaptar el individuo a la sociedad tal cual es, los educadores “humanistas” de los años sesenta (Freire, Illich, Fromm, Rogers, Maslow, Watts etc.) sostenían ya que la sociedad debería aceptar a sus miembros como seres autónomos y únicos. De manera inevitable, la experiencia transpersonal, parte importante de la expresión de la identidad humana, olvidada en el pasado, hoy empieza a interesar, dirigiéndose a un nuevo tipo de aprendices y creando un nuevo estilo de sociedad.

¿Cuál es entonces el conocimiento pertinente? es aquel que es capaz de situar cualquier información en su contexto; aquel que progresa no por la sofisticación, la formalización o la abstracción, sino gracias a la capacidad de “contextualizar” y globalizar.

Educar es despertar la curiosidad, animar, estimular tanto la aptitud interrogativa como el “autodidactismo” y orientar hacia los problemas fundamentales de nuestra condición y de nuestra época. Jean de Mairena escribe: “…la finalidad de nuestra escuela consiste en enseñar a volver a pensar lo pensado, a desaber lo sabido y a dudar de su propia duda; es la única manera de comenzar a crear algo”.

VI CONGRESO INTERNACIONAL DEL NUEVO PARADIGMA DE LA CIENCIA EN LA EDUCACION
VI CONGRESO INTERNACIONAL DEL NUEVO PARADIGMA DE LA CIENCIA EN LA EDUCACION

El nuevo paradigma en la educación reflejará tanto los descubrimientos de la ciencia moderna como los de la transformación personal y transpersonal. Más  que enfocarse en el contenido de una información correcta como producto, según el antiguo paradigma, lo hará en el “aprender a aprender”  como “proceso”:

Aprender a ver las relaciones entre las cosas, interrogarse correctamente, prestar atención al contexto y a sus aspectos oportunos, tomar en consideración las nuevas ideas, etc.  En lugar de una estructura jerárquica y autoritaria, progresos por niveles fijos, segregación por la edad, se creará una estructura flexible en la cual se favorecerá la igualdad y la autonomía. En lugar de dar prioridad a los resultados, se dará prioridad a la imagen de sí, como generadora de resultados. En lugar de insistir en el mundo exterior, se tomará en cuenta la experiencia interior como contexto del aprendizaje y se fomentarán la exploración y la expresión de los sentimientos.

En lugar de insistir en el pensamiento analítico, lineal del hemisferio izquierdo, se tratará de educar el cerebro en su totalidad e insistir en la fusión de los dos procesos: dando prioridad al hemisferio derecho y sus estrategias holísticas, no lineales e intuitivas. En vez de aumentar nuestra confianza en la tecnología y en los conocimientos dispensados por el profesor, a menudo obsoletos, se subrayará la importancia de las relaciones humanas y de la enseñanza mutua, a través de diversos medios educativos.

El verdadero conocimiento, según el Físico Bohm, es “una totalidad indivisa de flujo constante, un proceso progresivo, una parte inseparable de nuestra realidad global” y ese conocimiento no es sólo abstracto, sino que incluye todo tipo de habilidades, sin las cuales el conocimiento mismo no es aplicable y carece por tanto de significación.

El nuevo modo de educar plantea preguntas concernientes a la manera de motivar el aprendizaje hasta el final de la vida, reforzar la autodisciplina, agudizar la curiosidad y favorecer la participación y el riesgo creativo en las personas de todas edades.  El nuevo educador, un investigador-facilitador, buscará “problemáticas” de la vida y las propondrá a sus alumnos, situaciones estas que tomarán en cuenta todas las dimensiones del ser humano: inteligencia, sensibilidad y corporalidad, dado que la Neurociencia actual demuestra que existe una estrecha relación entre la inteligencia y la afectividad.

Ya en la antigüedad, hubo pedagogos geniales como Plutarco, Séneca, etc. quienes dijeron que el niño no es una vasija que hay que llenar, sino más bien una antorcha que hay que encender. La mayéutica socrática parte de la idea de que lo que el estudiante va a aprender lo tiene implícitamente en la cabeza. Aquellos ilustres educadores sabían lo que en nuestra época constituye la esencia de un cambio de paradigma en la educación.

Hoy existe sin embargo un serio conflicto. El desarrollo tecnológico y los intereses de los centros del poder industrial y económico crean un mercado de trabajo que intenta convertir la educación en un instrumento a su servicio. Esta situación debe obligar a los educadores a buscar un equilibrio: preparar por un lado a los alumnos para que puedan integrarse al mundo del trabajo, pero, por otro, prepararlos sobre todo para que sean capaces de desarrollar valores, actitudes e ideales personales, y no venderse al mejor postor; en fin, prepararlos a realizar su vida en la medida de su inmensa capacidad de ser. Sólo así la educación ayudará a formar personas mejor habilitadas en sus cabezas y sensibilizadas de manera más honesta en sus corazones.

Los Retos de la Educación en el Amanecer del Nuevo Milenio
Libro de Nicole Diesbach: Los Retos de la Educación en el Amanecer del Nuevo Milenio.

Bianca Atwell: Tu libro “Los Retos de la Educación en el Amanecer del Nuevo Milenio” editado en España (que confieso me he devorado apasionadamente en una sola noche) es un claro y transparente recorrido por la evolución de la percepción humana.

Me encanta tu mirada y más me gusta aún que el libro culmine con un tremendo empujón optimista.
Esa plenitud y la felicidad con la que vives tu vida, la contagias de inmediato a todo el que te lee, pero conocerte personalmente y verte “en acción” ha sido un verdadero shock para mí.
De la mañana temprano hasta altas horas de la noche y durante varios días, te he visto trabajar sin parar como una duendecilla que enciende de alegría todo lo que va rozando a su paso. Trabajar con mujeres maltratadas, con jóvenes deprimidos… Te he visto aceptando las olas de la vida vengan como vengan y surfeándolas con tranquilidad como una campeona. Y luego, a tus setenta y pico, aún te queda energía para ir a bailar con tus amigas…

¿Qué le dirías a esas personas que viven hoy aplastadas por el miedo, impedidas de “surfear la vida” con felicidad y optimismo como lo haces tú desde hace tantos años?

Nicole: Sólo si me preguntan, les contestaría que pueden tener la vida que quieren. Somos los únicos creadores de nuestra vida. Nos han educado a soportar la vida que nos toca… “Así es, ni modo”… Pues, así, NO ES. No nos educaron a crear nuestra vida, a diseñarla, a vivirla en plenitud, sino a sufrirla como víctimas eternas, las mujeres, en especial. No nos orientaron a seguir nuestro llamado interior, sino a hacer lo que te digo.

Por eso, no les diría nada si no me preguntan, porque si no tienen interés de salir de la cómoda opción victimaria, sería palabras inútiles o impuestas. Guardo la esperanza que a la hora adecuada, la nueva energía que baña nuestra época les abrirá el camino hacia la liberación de la jaula que sienten a menudo como protectora y segura.

Al contrario, si desean profundamente la liberación de estos pensamientos negativos que les hunden en las aguas estancadas, les invitaría a VER, a tomar conciencia de sus verdaderos anhelos como también del lugar en donde se encuentran, de las repeticiones a nivel emocional, mental, existencial que siguen eligiendo por costumbre, las cuales  les impiden realizarse.  La primera fase de este cambio se sitúa en el reencuentro con el niño o niña interior, este tesoro atrapado en la tristeza y el enojo de sentirse solo, despreciado, desatendido, no amado, en las edades de 0 a 6 años.

Cuando retrospectivamente, se le da todo lo que no pudo sentir a esta edad, este niño resucita y su alegría de vivir también. La persona se contagia de su belleza y felicidad, tiene otra perspectiva y cambia, así, a partir de este momento, puede empezar a percibir su verdadera identidad, quién es, porqué está aquí y a dónde va.  Sale de la jaula, camina y aun vuela… Emprende su propio camino. VIVE. Las otras fases de desarrollo, la persona misma las busca y encuentra, y contagia el mundo entero, pues la física misma nos anunció -del mismo modo que muchos maestros de la Vida enseñaron- que somos UNO.

Más información sobre Nicole

Entrevista a Nicole Diesbach. Nuevos Paradigmas en Educación.
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